TIEMPOS DE DEFINICIóN PARA LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL

13 de Abril, 2012

Tiempos de definición para las organizaciones de la sociedad civil

Hoy, cientos de OSC trabajan codo a codo con organismos estatales. En muchos casos sin recibir una contraprestación económica. En otros casos el Estado se apoya en las OSC para llevar adelante programas que sin la existencia de estas seria imposible implementar. El rol de las OSC cobra sentido al terminar delineando las acciones junto al Estado. Por otra parte es necesaria la regulación del sector, para evitar el lavado de dinero como también para proteger a quienes trabajan en las organizaciones. Regular no es controlar.

El universo de las organizaciones sociales en Argentina es variado. Estas provienen de distintos espacios (políticos, empresariales, barriales, etc.) y asumen diferentes posicionamientos en función de los intereses explícitos que defienden.

Desde el año 2003, la Argentina ha experimentado un progreso sostenido en muchos indicadores sociales y macroeconómicos que la posicionan como una de las economías más pujantes y una de las sociedades más igualitarias de América Latina y el Caribe [1].

En este “levantarse y andar” de la Argentina post 2001 mucho tuvieron que ver las Organizaciones de la Socoedad Civil (OSC). Ellas aportaron todo su capital humano al servicio de un proyecto por el cual mucho habían batallado en la inefable década del 90.

De ese modo, muchas de las reivindicaciones, muchas de las banderas sostenidas y agitadas por las OSC se convirtieron en políticas públicas con la participación activa del sector. Sólo para mencionar algunas:

  •     Asignación Universal Por Hijo.
  •     Ley de Servicios de comunicación Audiovisual.
  •     Ampliación de programa Nacional de Salud reproductiva.
  •     Ley de financiamiento educativo.
  •     Ley de matrimonio igualitario.
  •     Construcción de escuelas.
  •     Mejoramiento del salario docente.

Todo el trabajo de las OSC en materia de incidencia política se completo con el apoyo de diversas fuentes de financiamiento. Agencias de cooperación, donantes individuales, empresas, fundaciones empresarias y gobiernos nacional, provincial y municipal.

Como sabemos, dada la inmensa cantidad de estudios realizados por diferentes actores, (Banco Mundial, BID, OCDE) Argentina no se encuentra hoy entre aquellos países receptores de CI[2] dado que “a partir de 2004 se observa una recuperación del PBI, y esta recuperación económica que caracterizó a los años siguientes, la posicionaron con estándares altos respecto de los necesarios por los organismos y las agencias de cooperación internacionales para mantener relaciones de cooperación. En otras palabras, la Argentina no es un receptor prioritario de Cooperación Internacional ya que su nivel de PBI per cápita es considerado alto en comparación a otros países.”[3]

La explicación racional, coherente sobre los “por qué” no somos país receptor esta por demás explicitado, como se menciono anteriormente, por numerosos análisis.

En un informe de la Iniciativa Regional Rendir Cuentas en su capítulo argentino, de próxima aparición y que releva información de 40 OSC, se detalla que el mayor caudal de ingresos de estas OSC proviene de la Cooperación Internacional, el aporte de empresas y/o fundaciones empresarias y la venta de productos y/o servicios. Solo el 9% refiere a aportes del Gobierno Nacional y Gobierno Local.

Hoy en Argentina, muchos intentan mostrar, evidenciar, una polarización marcada en la antinomia Gobierno vs. Anti-gobierno poniendo como coto de caza el financiamiento estatal y dejando entrever que quien apoya la gestión lo hace simple y vulgarmente por dinero representado en subsidios. En realidad lo que sugiere esta coyuntura es la idea de sostener, apoyar, militar una política o estar decididamente en contra de ella y por añadidura, en contra del gobierno. Esta mirada debe ser hecha, analizando no ya los intereses explícitos que las organizaciones defienden sino de aquellos que no son del todo visibles. Analizar las trayectorias de los integrantes del campo social nos permite visualizar mejor el espacio en donde nos movemos habitualmente y nos permite también hablar con sinceridad.

Hoy, cientos de OSC trabajan codo a codo con Gobernaciones, Ministerios, Municipios, Secretarias, Direcciones, etc. En muchos casos SIN RECIBIR una contraprestación económica.

En otros casos el Estado se apoya en las OSC para llevar adelante programas que sin la existencia de estas seria imposible implementar. Es aquí cuando el rol de las OSC cobra sentido al ser ellas mismas las que terminan delineando, conocedoras del territorio, las acciones junto al Estado.

Por otra parte es una necesidad imperiosa la regulación del sector. Ya sea para evitar el lavado de dinero creando falsas fundaciones o asociaciones como también para proteger a quienes trabajan en ellas.

Regular no es controlar. Para regular se necesita aportar ideas, conocer las realidades más allá de Buenos Aires. En síntesis, trabajar con todas las organizaciones construyendo consenso sobre lo que nuestra actividad necesita. Saber diferenciar entre fundaciones de base, empresariales, etc. No todas somos lo mismo y no todas tenemos las mismas trayectorias e intereses, no todas se regulan de la misma manera.

Una vez mas: Para regular el sector se necesitan, en principio, dos cosas: 1- Participación y 2- Ideas. Hasta ahora hay muy poco de ambas cosas. Solo existe el señalamiento de que algo se debe hacer.

Se puede pensar de un modo diferente. Eso esta claro y es un principio de armonía en la sociedad. No se puede tergiversar o crear falsos escenarios ya que eso limita y confunde. Eso menosprecia el trabajo infatigable de miles de OSC que en todo el país están convencidas (no cooptadas) de que trabajando con honestidad se construye un país distinto.

[1] Ver www.worldbank.org/en/country/argentina

[2] Cooperación Internacional

[3] “Informe 2011 sobre las prioridades estratégicas de la Ayuda Oficial al Desarrollo” Red Argentina para la Cooperación Internacional”

 

Por Adrián Falco
Resp. de Desarrollo de Recursos
Fundación SES