PAGO POR SERVICIOS AMBIENTALES:¿SOLUCIóN ECONóMICO-AMBIENTAL PARA MUNICIPIOS URBANOS?

14 de Enero, 2013

Pago por Servicios Ambientales:¿Solución económico-ambiental para municipios urbanos?

Son muchos los desafíos ambientales que enfrentan los gobiernos municipales, la conservación de los servicios ambientales que benefician a sus comunidades son una parte importante de los mismos. A ello se agrega la generalizada escasez de recursos económicos con que cuentan los gobiernos locales para solventar tales cuestiones. El el presente artículo, el especialista analiza el instrumento de PSA.

Son muchos los desafíos que enfrentan los Municipios urbanos en materia ambiental, y pocos los recursos que éstos pueden destinar a la protección del medio ambiente. Debido a su relativa sencillez y bajo costo, los esquemas de pago por servicios ambientales (PSA) se presentan como un instrumento óptimo para zanjar dicha cuestión.

1. Los pueblos y ciudades y el Medio Ambiente.

La importancia de los centros urbanos en el cuidado del medio ambiente es clave, y a la vez crucial su papel en la lucha global contra el cambio climático. En ellos se concentran, u originan, la mayoría de los hechos y acciones lesivos al entorno ambiental al albergar grandes consumos de energía eléctrica, agua y combustible; la generalidad de emisiones de gases de efecto invernadero –GEI- (transporte, viviendas, electricidad y residuos); y la producción de enormes cantidades de agentes contaminantes que afectan aire, suelo y agua, no sólo de zonas colindantes sino de otras muy lejanas. Salta a la vista así el rol esencial que juegan los municipios -como entes gestores de los centros urbanos- en la lucha contra el cambio climático y la conservación del medio ambiente, y está claro, como afirmó M. STRONG en la clausura de la cumbre de Río en 1992, que «la batalla de la sostenibilidad global se ganará o se perderá en las ciudades”.

2. Escasez de recursos económicos para enfrentar los problemas ambientales urbanos.

Pese a lo anterior, gran parte de los esfuerzos internacionales por generar financiamiento para la lucha contra el cambio climático no han centrado su atención en los pueblos y ciudades. Esto es así puesto que tanto los instrumentos económicos del Protocolo de Kyoto implementados para estimular la disminución de la generación GEI (MDL, mercado de carbono y proyectos de aplicación conjunta), como los nuevos mecanismos orientados a evitar dichas emisiones producidas por la destrucción de los bosques (proyectos REDD) no han focalizado su interés en los sectores difusos (los grandes productores de GEI en los centros poblados: como ser el transporte, las residencias, los comercios e instituciones, el agro, los residuos y los gases fluorados). Como consecuencia de esto los gobiernos locales de todo el mundo se debaten a diario entre la existencia de recursos económicos insuficientes que pueden destinar a políticas ambientales, el imperativo de implementar planes de sostenibilidad que protejan al medio ambiente y estimulen la sostenibilidad ambiental en sus territorios, y la cotidiana necesidad de solventar las necesidades comunes de los ciudadanos.

Esto dio lugar en cierta medida a la aparición de numerosas iniciativas privadas que intentan -con mayor o menor éxito- incitar y prestar ayuda a los pueblos y ciudades al cumplimiento de sus imperativos ambientales. Entre ellas podemos citar a: los “Gobiernos locales por la sostenibilidad (ICLEI)”; “C40 Cities, Climate Leadership Group”; el “Pacto de los alcaldes”; la organización “Energies Cités”; “Climate Alliance”; la “Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales (FLACMA)”; la “Red Española de Ciudades por el Clima”, la “Red de Redes de desarrollo local sostenible de España”; la “Red de Ciudades Sostenibles de Andalucía” ; la “Red de Ciudades y Pueblos hacia la Sostenibilidad de Cataluña (Xarxa)”; la “Xàrcia de Municipis Valencians cap a la Sostenibilitat”, y en nuestro país el “Programa Local de Adaptación al Cambio Climático (PLACC)”; y la “Red de Municipios frente al Cambio Climático, entre otras.

3. Los servicios ambientales y los conos urbanos.

Los centros poblados son también los grandes beneficiarios o consumidores de los servicios ambientales que producen los recursos naturales, y es por ende de primer orden su responsabilidad en la conservación de los mismos. Dichos servicios pueden ser variados, entre otros: la regulación climática, la purificación del agua, la conformación del suelo, el paisaje (en términos de un valor estético, cultural o educativo), la protección contra eventos meteorológicos (huracanes, tormentas, inundaciones, etc.), la protección contra plagas, la absorción de co2, las producción de medicinas naturales, la proporción de madera y leña, etc. Sin embargo, pese a la importancia vital de tales servicios resulta común que tanto la sociedad en general como los gobiernos, empresas, y demás sectores productivos no sean conscientes de su valor económico; esto lleva a que los mismos no se planten el mayor costo que les implicaría la necesidad de obtener tales servicios por otros medios en el caso de escasez o desaparición de los recursos naturales locales que los proveen (p.e.: el mayor costo que deberían afrontar para traer agua de regiones más lejanas o tener que incrementar mecanismos de depuración más complejos y costosos, etc.). Esta desvalorización económico-social de los servicios ambientales responde a causas distintas, entre ellas, el libre acceso general a los mismos y, sobre todo en Latinoamérica, la ausencia de la sensación de límite, es decir la falta de percepción de próxima escasez de los recursos naturales.

4. Estado de riesgo de los servicios ambientales.

Lo cierto es que en la actualidad gran cantidad de los recursos naturales disminuyen día a día a un ritmo vertiginoso, sometidos a una gran presión que los conduce a un futuro poco promisorio de desaparición en los próximos años, y que torna imperiosa la necesidad de implementar medidas urgentes para su conservación. Fenómenos como la desforestación sin control, la erosión, la contaminación, la sectorización de los bosques, la caza indiscriminada, el avance de la urbanización no planificada, la ganadería y la agricultora intensiva no controlada, el turismo desordenado etc., ejercen una coacción sin igual sobre los recursos naturales obligándolos a retroceder y tornarse irrecuperables en muchos casos, y con ellos los servicios que proporcionan (y que hasta ese momento eran de libre acceso a la generalidad de la población). Cabe señalar, que si bien muchos sectores sociales podrán obtener dichos servicios de otras fuentes -aun a mayor costo-, es muy probable que otros no puedan adaptarse económicamente a tales cambios y pierdan el acceso a los servicios ambientales de los que gozaban con anterioridad.

5. Los esquemas de pago por servicios ambientales (PSA).

Ante la insuficiencia de los recursos económicos que los gobiernos locales/municipales pueden destinar al medio ambiente, y la escasez de estímulos económicos internacionales en tal sentido, se yerguen los esquemas de pago por servicios ambientales (PSA) que vienen cobrando relevancia en los últimos años como una solución económica viable a la protección del medio ambiente y conservación de los recursos naturales. Estos PSA consisten en “una transacción voluntaria, en la cual un servicio ambiental bien definido, o un uso de la tierra que pueda asegurar dicho servicio, es comprado por -al menos- un comprador de -al menos- un proveedor, con la condición de que éste último garantice la provisión de este servicio (condición)” [WUNDER (2005)].

En otras palabras, se trata de un sistema de compensación voluntaria en el que existen dos partes:
1) el proveedor del servicio ambiental que puede ser dueño/poseedor de los bienes naturales en los que se generan los mismos (p.e.: el propietario de la tierra donde se encuentra el cauce de un arroyo y el bosque protector que conserva limpio el mismo; y
2) el comprador o beneficiario de los servicios ambientales (p.e.: la empresa que se sirve del agua generada por dicho arroyo para el desarrollo de sus procesos productivos). La compensación puede ser económica, pero no necesariamente debe ser así, ya que puede consistir en capacitación en sistemas productivos, en asistencia técnica, en reconocimiento moral y público por la tarea de conservación realizada, etc.


6. Los PSA urbanos.

Hay muchos tipos de esquemas de PSA, y si bien la mayoría de ellos se han empleando en zonas rurales (p.e: protección o recuperación de bosques protectores de cuencas hidrográficas; o conservación de pastizales para evitar la erosión de zonas inferiores, etc.) existen experiencias de éxito de PSA urbanos. A modo de ejemplo se puede citar el esquema de PSA aplicado para compensar los servicios ambientales prestados por los cartoneros en la recuperación y reciclado de residuos sólidos urbanos en el Estado de Minas Gerais (Brasil); o el “Programa Catskills” del Estado de Nueva York (USA) donde el gobierno decidió que en vez de invertir miles de dólares en programas de descontaminación de aguas, destinaría las mismas a la preservación de las cuencas altas de donde provienen las mismas, a través de un sistema de pagos condicionales a los agricultores para su conservación (WUNDER – WERTZ – MORENO “Pago por servicios ambientales una nueva forma de conservar la biodiversidad”, 2007). Abundan por ende los ejemplos en los que podría aplicarse un esquema de PSA urbano, como ser la conservación de arboledas y predios verdes, la implementación de jardines colgantes y reservas ecológicas privadas urbanas, la preservación de construcciones bajas para no obstaculizar el paisaje, la recuperación de causes secos de ríos en las ciudades, para parques y zonas verdes, etc.

7. Obstáculos a los PSA.

Ciertamente los PSA tienen puntos negativos y que muchas veces dificultan o impiden su implementación. Así, la valorización económica de los servicios ambientales, la falta de predisposición a pagar por parte de los beneficiarios, la dificultad de hallar fondos semilla para generar los primeros pagos, la carencia de normativas que regulen los esquemas de PSA, y muchos otras cuestiones, pueden convertirse en obstáculos infranqueables para la implementación de los mismos. Sin embargo, las lecciones aprendidas en cientos de esquemas de PSA puestos en funcionamiento con éxito en todo el mundo, sumados a los grandes esfuerzos realizados por gobiernos y ONGs por estimular su ejecución, pueden ayudar en gran medida a superar tales inconvenientes.

8. Conclusión.

En definitiva, son muchos los desafíos ambientales que enfrentan los gobiernos municipales, la conservación de los servicios ambientales que benefician a sus comunidades son una parte importante de los mismos. A ello se agrega la generalizada escasez de recursos económicos con que cuentan los gobiernos locales para solventar tales cuestiones. Dado esto, el esquema de PSA constituye una opción muy válida al momento de considerar la necesidad de implementar planes de conservación ambiental en el entorno urbano, tanto por su bajo costo y relativa sencillez, como por los beneficios colaterales que aparejan, como podría ser el progreso económico-social de sectores o actividades marginales de la población, lo cual posibilitaría la concreción del concepto integral de desarrollo sostenible en sus fases ambiental, económica y social.

Escribe César J. GALARZA (*)
Fuente: Argentina Forestal. Programa Local de Adaptación al Cambio Climático (PLACC) - Red Argentina de Municipios Frente al Cambio Climatico.(*)
Contacto: cesargalarza@yahoo.com
 

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