NIñEZ Y MEDIO AMBIENTE: LOS DESAFíOS DE ARGENTINA

26 de Noviembre, 2012

Niñez y Medio Ambiente: Los desafíos de Argentina

Los niños y niñas tienen derecho a vivir en un medio ambiente saludable. Los grandes riesgos ambientales –polución, falta de saneamiento de aguas, el humo del tabaco, entre muchos otros- tienen consecuencias negativas en la salud de la población y especialmente en los niños y en las mujeres embarazadas. Las empresas tienen un rol fundamental en la protección del medio ambiente y deben enmarcar sus decisiones dentro del principio de precaución. Con la premisa que ante cualquier intervención que pueda modificar el medio ambiente debe tener un proceso de decisión claro y transparente en donde se incluya la comunidad. Argentina necesita cuidar mejor su medio ambiente y es responsabilidad de todos reparar daños y evitar riesgos. Los niños y niñas de nuestro país tienen ese derecho.

Los niños y niñas de Argentina tienen derecho a vivir en un ambiente saludable y este derecho está respaldado en La Convención Internacional de los Derechos del Niño en donde se incluye también el  derecho de los niños a recibir información sobre cómo cuidar el medio ambiente donde viven. (ref. CNDN). Para situarnos, el medio ambiente incluye a todos los  espacios  en donde los niños se desarrollan y crecen: su vivienda, su escuela, los espacios de recreación al aire libre, las calles de su barrio.

Los grandes riesgos ambientales como la polución del aire, la contaminación del agua, los alérgenos, el humo del cigarrillo en el ambiente, el ruido ambiental, los plaguicidas, radiaciones, los residuos patológicos, los solventes orgánicos, los poli –hidrocarburos entre muchos otros ocasionan serias consecuencias en la salud de los niños que incluyen un amplio rango de complicaciones y enfermedades: nacimientos prematuros, anomalías congénitas, bajo peso al nacer, enfermedades respiratorias, cáncer hasta problemas de conducta y aprendizaje.  Las mujeres embarazadas y los niños menores de 5 años son especialmente vulnerables ya que muchas de estas sustancias producen disrupciones irreversibles en los procesos claves del desarrollo.  Los grupos poblacionales en condiciones de pobreza tienen mayor riesgo de estar expuestos a múltiples sustancias y al tener reservas nutricionales menores las consecuencias de las exposiciones son más graves.  En Argentina, las  dos principales causas de mortalidad prevenible en menores de 5 años son las enfermedades respiratorias y las diarreas y ambas tienen determinantes ambientales en la polución, la calidad de la vivienda y la calidad del agua y el saneamiento.

Los países de renta media, como Argentina, presentan múltiples desafíos; tales como  el control en la utilización de sustancias con potenciales tóxicos,  o la explotación de materia prima. En todos los casos  los problemas que se enfrentan fueron desafíos de hace más de 50 años en otros países y se sabe qué hacer.  La prevención y anticiparse a los potenciales efectos de los contaminantes ambientales debería ser la estrategia a seguir.

En esta línea de prevención, el principio de precaución (precautionary principle) debe primar ante toda decisión que implique un efecto en el medio ambiente, la comunidad y la gente. El principio de precaución propone valorar alternativas que minimicen el impacto en el medio ambiente y el ecosistema, implementar medidas que se anticipen al riesgo, prevenir el daño, y debe prevalecer el  derecho a conocer los riesgos que conlleva la selección y compra de productos, servicios, nuevos planes de infraestructuras o nuevas empresas.  Por último los procesos de decisión sobre el medio ambiente deben ser claros, transparentes y auditables para todo el público.

El primer paso para modificar una realidad es asumirla. Argentina tiene un largo camino por recorrer, pero asumamos entonces que tenemos una deuda con nuestro medio ambiente y  comencemos a cambiar, garanticemos entre todos el derecho de vivir en un ambiente saludable

*Agradecemos la colaboración de Zulma Ortiz, Especialista en Salud de UNICEF, y Carla Perrotta, Doctora en Epidemiología y Especialista en Medicina Interna.

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PARA PENSAR

El voluntariado produce bienes y servicios que lo ubica como la 8ª economía del planeta en producto bruto. En los países desarrollados generan más del 5% del producto bruto anual. En uno de los países líderes, Israel, más del 10% de dicho producto. En Noruega, 7 de cada 10 personas hacen trabajo voluntario. En Estados Unidos los trabajadores de las ONGs y los voluntarios son el 11% de la mano de obra activa, más que las industrias financieras, y del automóvil juntas.

Bernardo Kliksberg (Asesor del PNUD, Unicef)