NECESITAN AYUDA PARA REPARAR UN MERENDERO.

23 de Julio, 2015

Necesitan ayuda para reparar un merendero.

Imposible preparar la leche. Es necesario que se arregle el techo del merendero para que se pueda continuar con las actividades.
La encargada, Elena Martínez, prepara la leche para los niños, pero los días de mal tiempo “llueve más adentro que afuera”.

 POSADAS. El merendero “Ñande Gurises”, ubicado en el barrio “El Porvenir II”, necesita ayuda para reparar el techo de la precaria construcción que se levanta en el terreno de su responsable, Elena Martínez. El lugar se resume en una humilde vivienda de oleros que cuenta con las mínimas comodidades para que la mujer, su hija y una nieta, junto a los dos hombres y un hijo discapacitado, sobrevivan en ese árido terreno de la zona sur de Posadas.

Con lo poco que tiene, la dueña de casa busca ayudar a los que tienen menos todavía. Diariamente ofrece una taza de leche, que sirve en una larga mesa de madera, a los chicos que salen de la escuela a las 16.30. A la leche, provista por Desarrollo Social, le agrega una galleta que generalmente es donada por distintas panaderías de la ciudad, y que su esposo retira a bordo de la motocicleta que poseen como único medio de movilidad destinado a las urgencias o para los actos de solidaridad.

El merendero funciona en un compartimento de la casa, que fue levantado por las hábiles manos del esposo de Elena para que la familia tuviera un “living-comedor”. La construcción fue techada con rezagos de costeros de pinos, y en un principio funcionó, para lo que querían. Después, cuando Elena sintió la necesidad de estos chicos, que caminaban por el barrio buscando qué comer, y decidió que ese espacio sería el lugar donde pondrían el merendero. A simple vista, la idea era sencilla: ofrecerles una taza de leche o mate cocido con tortas fritas para que puedan calmar el hambre. Y así comenzó.

Primero llevó el nombre de “Jesús Misericordioso” porque ella era la responsable de la capilla que en honor a San Expedito habían levando los devotos, pero después, cuando fue remplazada, Elena se dedicó al merendero y le cambió el nombre, lo llamó “Nuestros Gurises” o “Ñande Gurises”, según comentó a www.itaembedigital.com.ar.

Si bien consigue leche para servir entre los niños, cada vez que llueve se torna imposible preparar el alimento por las filtraciones de agua, por lo que es sumamente necesario poder cambiar el techo. “El tiempo pasa y nosotros no tenemos el dinero para comprar las chapas. Aunque sea, que nos den un plástico para cubrirlo en los días que llueve demasiado”, pidió resignada Elena.

Esta mujer incansable quiere construir un buen piso para el merendero y levantar otra piecita para  instalar un horno y cocinar pan caliente para los chicos. “Pero por ahora es un sueño nomás, porque si pido el techo y no me hacen caso, menos me van a dar esto”, dijo, y admitió que “aunque no me den nada, me voy a seguir arreglando como pueda, pero esto no voy a parar porque los chicos no tienen la culpa de las decisiones y el egoísmo de los grandes. Desde acá voy a seguir dándoles lo que tengo”, aseguró, mientras amasaba las tortas fritas que en breve debe servir a los pequeños comensales que ya superan los cien.

 

Fuente: Primera Edición.

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