MISIONEROS CREARON UN TRICICLO PARA DISCAPACITADOS Y YA HAY 11 CIRCULANDO EN EL PAíS

3 de Febrero, 2016

Misioneros crearon un triciclo para discapacitados y ya hay 11 circulando en el país

Pedro Balada, un comerciante de Montecarlo, desarrolló en 2013 junto a otros compañeros la idea del "Waira".
La idea surgió para ayudar a un amigo y terminó siendo de interés para muchos con el mismo problema. Espera una reglamentación para poder fabricarlo en serie.

 La lucha por la inclusión sigue sumando capítulos en esta historia que aún tiene un largo camino por recorrer. Pedro Balada (55), un comerciante de Montecarlo, desarrolló en 2013 un triciclo adaptado para personas con problemas de motricidad, pero por la falta de legislación y reglamentación, el proyecto corre serio riesgo de fracasar. 

“Waira”, que significa “viento” en lengua originaria, es el nombre que le pusieron al proyecto entre todos los que participaron en su desarrollo: Milton, como responsable de la fabricación, Enrique en mecánica y pintura, Pablo en la parte comercial, Inés en la difusión, además de la colaboración de toda la familia Balada, ya que fue un proyecto en el que todos quisieron participar, según explicó su impulsor.

Respecto a los motivos que determinaron la iniciativa, Pedro Balada explicó “tengo un amigo y compañero de pesca que es usuario de silla de ruedas, pues tuvo un accidente hace seis años. Me dijo que pensaba en la idea de adaptar una moto para poder usarla, como un carrito romano para subir con la silla. Así que durante aproximadamente un mes estuve pensando, hasta que un día lo llamé a Pablo, que es mi mano derecha en el negocio de motos que tenemos, para que me traiga una moto nueva al taller para que podamos cortarla.  Y así empezó todo, a los cuatro días ya estábamos andando en el triciclo”, contó.

Respecto a qué fue lo que más le costó explicó que “lo más complicado fue la marcha atrás, que nos tomó una enorme cantidad de tiempo, no le encontrábamos la forma, hicimos varios intentos que no resultaron, hasta que después de muchos experimentos conseguimos una marcha atrás que funciona de manera medianamente aceptable”, detalló.

El proyecto “Waira” fue diseñado y construido por primera vez en 2013 y lleva vendido hasta la fecha once ejemplares en distintas provincias del país, mientras aún tienen al número 12 en espera de un dueño.

Aun así, el proyecto corre peligro y en este momento se encuentra en pausa desde hace unos seis meses, debido a que la Ley 26.938 de Autos Artesanales promulgada en el año 2014, que permitirá homologar y patentar vehículos nacionales producidos en baja serie, no ha sido reglamentada aún.

“El proyecto corre peligro, pero más peligro corremos nosotros como fabricantes, por eso hace unos seis meses que tenemos el proyecto en pausa en virtud de esta situación legislativa, que no nos permite avanzar. Hicimos un intento en el Inti (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), para solicitar que se reglamente la ley a efectos de tener la documentación que corresponde para un vehículo modificado, pero no tuvimos una respuesta positiva”, contó Balada.

Espera de respuestas positivas

Sin embargo, mantienen la esperanza de que la inquietud pueda llegar a la vicepresidenta: “tenemos absoluta confianza de que esto se va a revertir, ojalá sea pronto de modo a tener los vehículos homologados. Lo primero que tendremos que hacer entonces será inscribirnos como modificadores o fabricantes, después necesitamos un ingeniero que tenga experiencia en el rubro automotriz que certifique todas las instancias de la modificación, cubriendo todos los pasos para que cuando se finalice cada cuadro tenga un nuevo número y el título como triciclo, por ahora están inscriptas como motos”, explicó.

La situación legislativa y legal no deja de ser polémica. Según Balada: “con lo nuestro estamos en la misma situación que cualquier auto con vidrios polarizados o cambios de rodados, enganches o defensas. Si los inspectores se tuvieran que sujetar estrictamente a la ley no sé qué porcentaje de autos podrían circular, porque son muchos los cambios que se le realizan a los vehículos que no están homologados de fábrica. Lo que pasa es que los sistemas contralores no llegan tan a fondo y por eso vemos autos que realmente tienen poco que ver con lo que originalmente fue aprobado en fábrica”, opinó.

Los triciclos tienen un valor de aproximadamente 55 mil pesos, no están matriculados como invento, pero son inscriptos como motos y en esa condición salen de fábrica con un seguro contra terceros. Cada vehículo es adaptado a las necesidades motrices de quien lo solicita. Sin embargo, no todos los propietarios logran su licencia para conducir, como el caso de una clienta en silla de ruedas de la provincia de Córdoba, que no puede usar su vehículo por esa razón.

Otra de las dificultades técnicas con las que se encuentran es con la verificación técnica, ya que a pesar de que cuentan con todas las medidas en perfectas condiciones, los sistemas de verificación y certificación no están adaptados al vehículo, por lo que no se lo puede controlar y tampoco nadie se anima a firmar una aprobación.

Uno de los aspectos a destacar tiene que ver con el impacto emocional que tuvo el “Waira” en todo el equipo que lo desarrolló: “lo primero que cambiamos es nuestra forma de pensar, porque lejos están estas personas de ser discapacitadas, todo lo contrario, los llamamos usuarios en silla de ruedas o en muletas, porque son personas inmensamente capaces, lo hemos vistos una infinidad de veces, a partir de eso es que trabajamos, teniendo en cuenta ese pensamiento desarrollamos el vehículo para que le sirva a la persona que lo solicita”, explicó.

Y agregó: “cuando empezamos, este proyecto me exigió ir a un psicólogo, porque se hace muy difícil enfrentar la realidad que viven muchas personas y que uno, que no lo vive, no lo puede entender con claridad. Uno piensa que, bueno… solamente el hombre usa silla de ruedas, pero no. Aparte de eso, no puede ir a casi ningún lado, se le cierran una enorme cantidad de puertas, y bueno, eso me exigió mucho y me angustió demasiado, porque no me sentía capacitado para intentar solucionarle el problema a personas que con un medio como éste se le puede modificar completamente la vida. Además no siempre se puede, y eso es un poco frustrante, porque te llama alguien de otra provincia y te consulta si podría andar un Waira para él, y nosotros no sabemos porque todos los casos son distintos, necesitamos que vengan para probar, pero para él no es fácil venir, y es toda una situación compleja que nos afectó inmensamente a todo el equipo y toda mi familia”, contó.

Si bien están en condiciones de seguir produciendo, y de hecho tienen uno finalizado que aún no tiene dueño, prefieren por el momento no vender: “los que vendimos lo hicimos a cuenta y riesgo del usuario y nuestra también. Ojalá que eso se pueda revertir, estamos trabajando en eso porque es una materia pendiente”, explicó Balada.

Cuando una persona tiene dificultad para movilizarse por sí misma, se ve afectada en todos los órdenes de su libertad. Necesita la ayuda permanente de terceros, de la accesibilidad, de las veredas, de las oficinas públicas, del transporte público o privado. En algunos casos, pasando horas cada día a la expectativa de que alguien lo lleve o lo traiga; con este medio, muchos pueden moverse por sus propios medios, pero necesitan una respuesta por parte del Estado.

Pedro Balada finalizó: “necesitamos hablar con la persona del Gobierno que pueda abrirnos las puertas para que esto pueda continuar, tenemos una vicepresidente que podría entendernos bien, pero necesitamos poder llegar a que nos escuchen, porque no pedimos nada nuevo. La ley ya existe, solamente falta reglamentarla, llegamos hasta donde pudimos. A nivel municipal y provincial no puedo quejarme, ni decir nada, porque nunca pedí nada a nadie, pero me gustaría que si alguien puede, nos ayude a llegar a las autoridades correspondientes para poder avanzar”, finalizó.

Fuente:PrimeraEdición.

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