LA VUELTA A CLASES, EL ROL DE LAS EMPRESAS

30 de Abril, 2012

La vuelta a clases, el rol de las empresas

El desafío de identificar las oportunidades de aprendizaje en todos los ámbitos de la vida. "Es necesario que la educación para el desarrollo promueva el aprendizaje a lo largo de toda la vida y atraviese todas las disciplinas y sectores. Las empresas, que suelen estar a la cabeza de avances tecnológicos y nuevas tendencias, deberían enarbolar más y más estas banderas..."

Hace 10 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el período 2005-2014 como el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible (DEDS). El objetivo propuesto fue promover principios, valores y prácticas del desarrollo sostenible en la educación; incorporando una visión de la economía, el crecimiento y el desarrollo que suponga equidad, cohesión social, justicia, protección del medio ambiente y gestión de los recursos naturales. Estos objetivos se reconocieron como necesarios para abordar los problemas sociales, económicos, ambientales y culturales del siglo XXI.

Es necesario que la educación para el desarrollo promueva el aprendizaje a lo largo de toda la vida y atraviese todas las disciplinas y sectores. Las empresas, que suelen estar a la cabeza de avances tecnológicos y nuevas tendencias, deberían enarbolar más y más estas banderas; pues es necesario promover cambios en nuestro comportamiento y qué mejor para las empresas que capitalizar este cambio para su propio desarrollo.

Los vínculos entre la empresa y la educación son múltiples. En primer lugar, la educación es un derecho de todos los niños y niñas; y es responsabilidad de los adultos asegurar un acceso de calidad. Que la empresa se asegure que los hijos de sus empleados estén recibiendo una educación de calidad, contagia a toda la familia y puede promover una cultura organizacional motivada y ávida de conocimiento.

En segundo lugar, promover la educación dentro de la gestión empresarial y los procesos productivos es cada vez más necesario e inminente para que las empresas cumplan con la exigencia de ser sustentables; en vistas de lograr que se cumplan los derechos de las generaciones actuales (equidad intra generacional) y que se garantice que las generaciones venideras puedan satisfacer sus necesidades futuras (equidad inter generacional).

En tercer lugar, le compete a las empresas promover estrategias educativas con el resto de sus grupos de interés. Si la RSE promueve un tipo de vinculación con estos grupos que permita el relevamiento de expectativas y su cumplimiento, la empresa debe establecer canales de comunicación que faciliten diálogos fructíferos en donde se puedan poner en común expectativas que todas las partes consideren razonables (expectativas de los grupos de interés hacia la empresa y viceversa). Éste es un proceso caracterizado por un aprendizaje mutuo. Y las expectativas se traducirán -en muchos casos- en intervenciones que requerirán de acciones educativas para el desarrollo de nuevas capacidades que permitan generar las respuesta necesarias. En concreto, si la compañía exige a sus proveedores que cumplan con estándares mínimos de trabajo decente, deberá en algunos casos capacitar a su cadena de valor para que logre estos objetivos.

La empresa también encontrará una oportunidad a la hora de generar estrategias educativas con sus clientes, promoviendo su empoderamiento para que tomen elecciones responsables al momento de la compra que redunden en mayores ventas para las empresas socialmente responsables. También se beneficiará de educar en prácticas seguras para el uso de sus productos o servicios, algunos de ellos diseñados para todos los públicos pero sin considerar el potencial riesgo que puede tener en particular para los niños y niñas si no se toman los recaudos apropiados.

La educación está presente en todos los ámbitos. Depende de la empresa lograr capitalizar las oportunidades que pueden surgir de promover la educación y el aprendizaje.

Fuente: Empresas por la infancia

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