LA VENTAJA DEL OFICIALISMO: EN 8 DE CADA 10 ELECCIONES CUANDO SE ELIGE GOBERNADOR, EL CANDIDATO OFICIALISTA GANA

9 de Diciembre, 2012

La ventaja del oficialismo: en 8 de cada 10 elecciones cuando se elige gobernador, el candidato oficialista gana

De todos los gobernadores que se postularon para seguir en su cargo en los últimos 30 años, el 95% de las veces lo logró. Los datos provienen de un estudio que realizó el Programa de Política y Gestión de Gobierno de la ONG Cippec, en el que se recopiló información estadística de las elecciones para gobernador en todas las provincias desde 1983 y hasta 2011, con el objeto de analizar la ventaja electoral asociada al mero hecho de estar gobernando.

En Argentina estar en el gobierno, lejos de producir desgaste, asegura en promedio un piso de 30 puntos de diferencia con el candidato que le sigue.

El año pasado, 22 de las 24 provincias argentinas eligieron mandatarios: el gobernador en ejercicio fue elegido en 13 casos y el oficialismo con otro candidato ganó en otros siete. Sólo Río Negro y Catamarca tuvieron cambio de signo político. Desde 1983, 58 gobernadores se postularon para ser reelegidos y sólo siete de ellos no lo consiguieron.

La distancia entre quien gana y quien le sigue se ha ido ensanchando. En Misiones, la UCR ganó la gobernación en 1983 con el 50% de los votos, mientras que el PJ obtuvo un cercano 47%. En 2011, el ganador obtuvo el 75,7%, y el segundo apenas un 6,2%. En La Rioja, en 1983 el PJ se impuso con el 56,5% de los votos y la UCR obtuvo el 39,9%. El año pasado, el Frente para la Victoria obtuvo el 67,1% y una alianza opositora, el 16,9%.

Más aún, como efecto dominó, un caudal de votos mayoritario para el gobernador suele implicar mayorías en las Legislaturas -hoy, 16 de los 24 Congresos provinciales están dominados por el Poder Ejecutivo local- y control en la designación y remoción de jueces. ¿Cómo ser oposición cuando en la Legislatura, de 40 bancas, 39 le responden al gobernador?

Investigaciones muestran, por ejemplo, que el empleo público es una herramienta clave para explicar el éxito en las urnas, y que las provincias que permiten la reelección tienen oposiciones más débiles y poderes más concentrados, en las que la reelección es indefinida, la ventaja oficialista es muy pronunciada. Las reglas del juego han ido modificándose para profundizar esta concentración del poder. En 1983, ninguna provincia permitía la reelección; hoy hay sólo dos que no la contemplan (Mendoza y Santa Fe) y tres la permiten de manera indefinida (Catamarca, Formosa y Santa Cruz; San Luis y La Rioja la redujeron a una sola reelección en 2011).

En principio, estar en el gobierno es, por definición, correr con ventaja de cara al electorado. "Implica tener decisión propia sobre el uso de los recursos y sobre el empleo público. Y tener una ventaja informativa: los medios te prestan más atención porque informás sobre políticas públicas y la información que ofrecés es más rica y fácil de interpretar. Como oficialista, vos actuás. Como opositor, prometés, opinás, criticás, pero lo que decís es más difícil de juzgar. Y en un contexto de crisis de representación, esta incertidumbre es más complicada de manejar", dice Marcelo Leiras, profesor de la Universidad de San Andrés e investigador principal de Cippec.

En un contexto de crisis partidaria, donde ser de un partido no dice demasiado, el riesgo de la decisión electoral aumenta mucho. Para mucha gente, es mejor el malo conocido -apunta Leiras-. El escenario electoral es poco transparente, las alianzas son difíciles de entender y las etiquetas partidarias dejan de dar información."

Los investigadores -que ahora están realizando estudios de casos in situ en Misiones, Entre Ríos y Neuquén- no encontraron que la desigualdad o la pobreza tuvieran relación con la ventaja del oficialismo, pero tienen la hipótesis de que la estructura económica puede explicar alguna vinculación. "Sobre una economía simple, la inversión pública o la influencia de los gobernadores sobre la inversión privada hace una diferencia muy grande -dice Leiras-. En una provincia compleja, no."

Pomares suma un dato: "Dos provincias sin reelección y con menor ventaja de los oficialismos, como Mendoza y Santa Fe, son economías más complejas. Mercado económico competitivo y mercado electoral competitivo parecerían estar relacionados".

Para Alberto Föhrig, docente e investigador de la Universidad de San Andrés, que ha trabajado sobre los partidos políticos en las provincias, "los gobernadores son extremadamente poderosos porque no sólo son dueños del poder político, sino del económico y del mediático. Con sus familias, son cabeza de grupos económicos provinciales muy fuertes, y a través de testaferros o hijos son dueños de concesionarias de servicios públicos que les dan una caja infinita de dinero. Tienen control de los bancos provinciales y de los medios.

Haciendo más competitivas las elecciones no se elimina el conflicto, pero el sistema es más transparente. Sin competencia electoral no hay reparto de poder, ni motivación para rendir cuentas ni políticas públicas de calidad. 

Fuente: La Nación

 

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