LA EDUCACIóN Y EL SUBDESARROLLO RURAL: ¿JARDINES COLGANTES DE LA BABILONIA O HUERTAS FAMILIARES?

9 de Mayo, 2012

La educación y el subdesarrollo rural: ¿Jardines Colgantes de la Babilonia o huertas familiares?

En este texto el autor afirma que las escuelas fundamentales/primarias rurales (del primer al octavo o noveno año) siguen enseñando contenidos que aburren a los niños siendo absolutamente irrelevantes para sus necesidades de vida y de trabajo en el campo. Se deja así de lado la enseñanza de contenidos mucho más útiles y de aplicación más inmediata en la solución de los problemas cotidianos de la vida rural.

Polan Lacki

En los países de América Latina, las escuelas fundamentales rurales (del primer al octavo o noveno año) siguen enseñando a sus alumnos la historia de los faraones y pirámides de Egipto, la altitud del Himalaya, los imperios Romano y Bizantino, el Renacimiento, la historia de Luis XIV, XV y XVI y de Napoleón Bonaparte, el sistema nervioso de los anfibios, la reproducción de las briofitas y pteridofitas y, algunas de ellas, hasta el "esquema de funcionamiento de los pies ambulacrales de los equinodermos".

Mientras aburren a los niños con estos conocimientos, absolutamente irrelevantes para sus necesidades de vida y de trabajo en el campo, pierden una extraordinaria e irrecuperable oportunidad: la oportunidad de ampliar y profundizar la enseñanza de contenidos mucho más útiles y de aplicación más inmediata en la corrección de las ineficiencias que están causando el subdesarrollo rural, como por ejemplo: enseñar lo que las familias rurales podrían hacer para obtener una producción agropecuaria más abundante, más diversificada, más eficiente y más rentable; qué medidas de higiene, profilaxis y alimentación estas deberían adoptar para evitar las enfermedades que ocurren con mayor frecuencia en las zonas rurales; qué deberían hacer para prevenir las intoxicaciones con pesticidas y los accidentes rurales y cómo aplicar los primeros auxilios, cuando estos accidentes no puedan ser evitados; cómo producir y utilizar hortalizas, frutas y plantas medicinales; cómo organizar la comunidad para solucionar, en conjunto, aquellos problemas que no pueden o no deben ser resueltos individualmente, como, por ejemplo, la comercialización y las inversiones de alto costo y baja frecuencia de uso.

¿Educar para la acumulación de conocimientos o para la auto-realización?

También pierden la oportunidad de otorgarles una mejor formación de valores, pues deberían enseñarles los principios, las actitudes y los comportamientos que ellos necesitan tener para mejorar su desempeño en la vida familiar y comunitaria, como, por ejemplo: formarlos para que tengan más iniciativa y espíritu emprendedor con el fin de que se vuelvan menos dependientes de ayudas paternalistas; educarlos para que practiquen la honestidad, la solidaridad, la responsabilidad y la disciplina; para que tengan conciencia de sus derechos, pero especialmente de sus deberes; para que posean una ambición sana y un fuerte deseo de superación, pero conscientes de que deberán concretizar estas aspiraciones a través de la perseverancia y de la eficiencia en la ejecución del trabajo. Esas escuelas no están cumpliendo su función de desarrollar las potencialidades latentes de los niños rurales, de abrirles nuevas oportunidades de auto-realización ni de formar ciudadanos que, gracias a su propia voluntad y competencia, sean capaces de protagonizar el auto-desarrollo personal, familiar y comunitario.

¿Río Nilo o el río de la comunidad rural?

Las escuelas fundamentales rurales serían mucho más útiles si, antes de enseñar la historia de Europa o la geografía de Asia, enseñasen a sus alumnos la historia y la geografía de sus comunidades. Si, en vez de distraer las atenciones de los educandos con las jirafas y elefantes de África, les enseñasen como criar, con mayor eficiencia, los animales existentes en sus fincas con la finalidad de mejorar el auto-abastecimiento y el ingreso familiar. Dichas escuelas serían más útiles si enseñasen a los niños cómo evitar las plagas de la agricultura y de la ganadería, cómo identificar y eliminar las plantas que intoxican sus animales y los insectos que transmiten las enfermedades. En vez de hacerles memorizar la longitud del Río Nilo, sería más útil enseñarles cómo y porqué deberían evitar la polución de otro río: el río de su comunidad.

¿Jardines Colgantes de la Babilonia o huertas familiares?

Antes de abordar los Jardines Colgantes de la Babilonia, sería conveniente enseñarles cómo y porqué deberían implantar huertas y árboles frutales diversificados en sus fincas y cómo adoptar medidas de conservación del suelo para que éste siga produciendo con altos rendimientos. En vez de enseñar sobre los héroes de las guerras de otros continentes, deberían enseñarles sobre los "héroes" de sus propias comunidades; sobre aquellos "héroes" que otorgaron una educación ejemplar a sus hijos, que tuvieron una destacada participación en la solución de los problemas de la comunidad y que progresaron gracias a la dedicación al trabajo bien ejecutado y a la eficiencia en el uso adecuado de los escasos recursos disponibles. Esas escuelas deberían mostrar a sus alumnos los buenos ejemplos de aquellos "héroes" de la comunidad o del municipio que no robaron, que no engañaron a sus vecinos, que no poseen vicios, que no practican la violencia, que no son egoístas, etc.

Si la escuela es rural deberá "agriculturalizarse" y "ruralizarse"

En otras palabras, es necesario "agriculturalizar", "ruralizar" y volver más realistas, más instrumentales y más pragmáticos los contenidos educativos de esas escuelas; asimismo es necesario eliminar de sus sobrecargados currículos los contenidos excesivamente teóricos, abstractos y con baja probabilidad de ser utilizados en la vida, en el trabajo rural. En su lugar, deberían ser incluidos o ampliados contenidos más prácticos, utilitarios y aplicables por los educandos en la solución de los problemasmás frecuentes que ellos enfrentan y seguirán enfrentando en la vida cotidiana de sus fincas, y también de sus hogares, de sus comunidades y de los mercados rurales.

En la Página Web www.polanlacki.com.br está demostrada la factibilidad y facilidad de promover esta adecuación curricular, a través de los departamentos municipales de Educación, sin necesidad de someterla previamente a las antiguas y engorrosas burocracias del ministerio nacional o de las Secretarías Provinciales / Departamentales de Educación. En dicha Página los interesados encontrarán, entre otros, los siguientes documentos que amplían este tema:

i) La escuela rural debe formar solucionadores de problemas;

ii) Los agricultores necesitan de un sistema educativo que les ayude a solucionar sus problemas;

iii) Buscando soluciones para la crisis del agro: ¿en la ventanilla del banco o en el pupitre de la escuela?

Estos textos también podrán ser obtenidos solicitándolos a través de los siguientes e-mails: polan.lacki@onda.com.br / polan.lacki@uol.com.br

 

¿Quién es el autor del artículo y cómo llegó a esta propuesta educativo-emancipadora?
 
Polan Lacki nació y vivió su infancia y adolescencia en la zona rural del municipio de Foz do Iguaçu en Brasil. Gracias a esta circunstancia empezó a conocer desde niño los problemas de la agricultura conviviendo con ellos y aprendió a ejecutar varias actividades agrícolas y ganaderas, ejecutándolas. Es Ingeniero Agrónomo por la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro.
 
En una realidad de pobreza constató que los propios pobres pueden dejar de ser pobres
 
Aún joven tuvo la excelente oportunidad de trabajar durante más de cinco años, como extensionista, con los agricultores más pobres de Brasil, en el Estado de Piauí. Allí las condiciones edafo-climáticas eran muy adversas y, con excepción de la asistencia técnica, los agricultores no recibían ningún apoyo estatal. Había reiteradas promesas de ayudas gubernamentales pero ellas sencillamente no llegaban a las fincas y comunidades rurales. Esa ausencia del poder público le indicó que insistir en soluciones paternalistas significaría perder tiempo y, peor aún, engañar a los agricultores con ilusiones y utopías. Por esta razón se dió cuenta que era necesario hacer algo radicalmente diferente, como por ejemplo: ofrecer a los productores rurales soluciones, que fuesen de tan fácil adopción y de tan bajo costo, que todos ellos pudiesen adoptarlas, sin necesidad de ayudas externas; y que al hacerlo, pudiesen aumentar su producción e incrementar sus ingresos, de manera muy significativa. Más tarde confirmó que eso no era una utopia, sino que una posibilidad real y concreta.
 
La propuesta para emancipar a los agricultores está descrita en "El libro de los pobres rurales"
 
Con ese propósito emancipador empezó a buscar soluciones en las cuales los conocimientos adecuados pudiesen contrarrestar la insuficiencia de recursos productivos, como por ejemplo: enseñar a los agricultores a mejorar sus pasturas y a producir en sus propias fincas los ingredientes con los cuales ellos mismos pudiesen elaborar las raciones balanceadas para sus animales. Es decir, priorizó soluciones más autárquicas, más auto-dependientes y más autogestionarias, orientadas al siguiente reto: qué y cómo hacer para que los agricultores pudiesen ser eficientes y competitivos con menos créditos, con menos subsidios, con menos inversiones, con menos garantías oficiales de comercialización, en fin, con menos Estado. La factibilidad y la eficacia de esas soluciones "que cuestan poco pero rinden mucho" están demostradas en El libro de los pobres rurales que está disponible, en forma gratuita, en la página Web: http://www.polanlacki.com.br/agroesp
 
"Copió" de los eficientes para enseñar a los ineficientes
 
Posteriormente y durante 23 años sin interrupción, trabajó en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - FAO. Para mejorar los fundamentos técnicos de su propuesta emancipadora, que en aquel entonces aún era muy incipiente, siguió recogiendo nuevos resultados de investigaciones y experiencias. Con tal fin, visitó muchos municipios de Brasil y todos los 18 países hispanohablantes de América Latina.
 
Varios de éstos países los visitó en más de 30 oportunidades, hecho que le permitió tener una visión más amplia de sus heterogéneas condiciones edafo-climáticas y de sus sistemas de producción.
 
En sus visitas, poquísimas veces se entrevistó con los ministros y con otras autoridades de alto rango, en las capitales de los países; prefirió recoger las informaciones allá adonde los problemas ocurren y allá donde están siendo realmente solucionados. Es decir, las recogió directamente de los investigadores en las estaciones experimentales, de los extensionistas y de los agricultores, directamente en las fincas y comunidades rurales. Priorizó la búsqueda de experiencias de agricultores pequeños y pobres que lograron volverse eficientes sin ayudas paternalistas de sus gobiernos.
 
En ese largo período dictó conferencias en aproximadamente 430 eventos nacionales e internacionales, convocados por los más importantes organismos de la ONU y de la OEA, universidades, ministerios de agricultura, organismos de investigación y extensión rural y gremios de productores rurales. Después de cada una de esas conferencias, sin excepción, estimuló a los asistentes a que criticaran esta propuesta y que lo hicieron sin piedad. Los aportes que recogió en esas múltiples actividades confirmaron y fortalecieron su convicción de que la principal causa de la pobreza rural es la falta de conocimientos adecuados; y no necesariamente la falta de políticas, créditos, subsidios, garantías de precios y otras ayudas paternalistas.
 
Conoció éxitos extraordinarios en la agricultura latinoamericana
 
En ese largo recorrido conoció a muchos agricultores, pequeños, medianos y grandes, que se cansaron de la retórica paternalista y tomaron en sus propias manos la solución de sus problemas. Constató que fue gracias a esa nueva agricultura, "alimentada" por el conocimiento y no por el paternalismo, que en las últimas décadas ocurrieron profundas transformaciones en el agro latinoamericano y que ellas se desarrollaron con mínima intervención de los gobiernos, como por ejemplo:
 
A) El extraordinario avance tecnológico de la avicultura industrial en todos los países de América Latina
 
B) La siembra directa o labranza cero que en Argentina y Brasil ya está siendo adoptada en más del 60% de la superficie sembrada. Esta muy eficiente tecnología, que frenó la erosión y redujo drásticamente los costos de producción en la agricultura, no fue iniciada por ninguna medida paternalista, sino que por dos creativos agricultores del Estado de Paraná en Brasil.
 
C) Brasil duplicó su producción de granos en un período de apenas 12 años. Entre el 1997 y el 2007 la exportación de carne vacuna saltó de 158.000 toneladas a 1.615.000 toneladas al año, convirtiendo al país en el más grande exportador mundial de dicho rubro. En pocos años también se ha convertido en el campeón mundial en la exportación de carne de pollo, de jugo de naranja, de azúcar, de tabaco y de etanol; y en el segundo productor mundial de soya. Las cooperativas agrícolas y agroindustriales del Sur de Brasil han tenido un éxito extraordinario. El crédito concedido a través de las cooperativas de crédito rural (Sistemas Sicredi, Sicoob y Cresol) que fueron creadas por los propios agricultores ha tenido gran expansión y capilaridad. Sin intervención estatal, ocurrió la colonización y la expansión de la frontera agrícola en los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Tocantins, Rondonia y también en crecientes superficies de los estados de Bahia, Maranhão y Piauí.
 
D) El avance en la biotecnología, el rápido crecimiento en la producción de granos, su almacenaje en bolsas plásticas y la reducción de los costos de su transporte gracias al dragado de la Hidrovia del Río Paraná, los avances en la fruticultura y en la vitivinicultura, en la ganadería de carne (confinamiento en feedlots) y leche en Argentina.
 
E) La producción y exportación de salmones, vinos, frutas y semillas de hortalizas en Chile.
 
F) El éxito en la producción y exportación de espárragos, mangos, alcachofa y páprika en el Perú, de camarones en Ecuador y Panamá, de hortalizas para exportación en Guatemala, de café y de flores en Colombia, la introducción y rápida expansión de la siembra directa y el éxito de la eficiente rizicultura y ganadería lechera en Uruguay, la rápida expansión de la frontera agrícola y en la adopción de la siembra directa en la región oriental del Paraguay, etc.
 
Esos éxitos ocurrieron con mínimas intervenciones del paternalismo estatal. Esos agricultores tomaron la iniciativa de buscar y adoptar las tecnologías que ya estaban disponibles en las estaciones experimentales de sus propios países o fueron buscarlas en el extranjero. Ellos no fueron pedir ayudas a los políticos pues prefirieron asesorarse con los extensionistas competentes y "copiar" lo que ya estaban haciendo otros agricultores más eficientes que ellos. A propósito se sugiere leer el artículo Por favor, no "ayuden" la agricultura, disponible en esta página Web.
 
¿Por qué critica con tanta vehemencia el paternalismo?
 
Porque en ese largo período también conoció las debilidades de la otra agricultura, la agricultura del atraso y de ineficiencia, de la demagogia y del populismo, de la invasión de fincas productivas que (por falta de conocimientos de los invasores) rápidamente se transforman en tugurios rurales; y, muy especialmente, del nefasto paternalismo que, durante más de cinco décadas, ha estado paralizando las iniciativas y destruyendo la dignidad y la autoestima de las familias rurales.
 
Su escepticismo en relación a dicho paternalismo no es casual ni gratuito; es consecuencia de los fracasos que vivenció y vio con sus propios ojos, directamente en el campo, en todos los 19 países latinoamericanos en los cuales tuvo la oportunidad de trabajar. Es decir, la bajísima eficacia de las intervenciones públicas en pro del desarrollo de las zonas rurales (proyectos estatales de colonización, de reforma agraria, de irrigación, de reventa de insumos, de comercialización, de mecanización agrícola, de agro-industrialización, de combate a la pobreza rural y de erradicación del hambre).
 
En muchos de esos proyectos que tuvo la oportunidad de conocer personalmente, constató que 50 años después de su lanzamiento, aún no han logrado emancipar a sus beneficiarios de las ayudas gubernamentales. En las últimas décadas también conoció varios de los muchos, grandes y costosos proyectos de desarrollo agrícola, que fueron ejecutados, con abundantes financiamientos externos, en todos los países de América Latina. Éstos, después de sus fracasos (y probablemente para ocultarlos), cambiaron de nombre y pasaron a llamarse proyectos de desarrollo rural (DR), después y por la misma razón cambiaron para DR integral, después para DR integrado, después para DR participativo, después para DR sostenible o sustentable, después para DR territorial, etc.
 
En resumen, fueron muy ágiles en cambiar los nombres de los proyectos, pero absolutamente incompetentes en la erradicación de la pobreza y del subdesarrollo rural.
 
Y después de tantas vivencias, ¿qué está haciendo?
 
Actualmente dedica su experiencia profesional a las siguientes actividades:
 
a) Coordina una amplia red electrónica de recolección y difusión de experiencias cuyo propósito es demostrar lo siguiente: si les ofrecemos una educación útil, contextualizada y de buena calidad, "todos los agricultores, inclusive los pequeños y pobres, pueden ser eficientes y competitivos". Los 378.000 miembros que integran dicha red alimentan, retroalimentan, perfeccionan y legitiman, con sus aportes técnicos y especialmente con sus críticas, esta propuesta educativo-emancipadora; y también.
 
b) Dicta conferencias dirigidas especialmente a las personas que, en la era del conocimiento, deberán asumir el liderazgo y actuar, directa y/o indirectamente, como los principales protagonistas en la solución de los problemas agrícolas y rurales. Estos nuevos protagonistas son los siguientes: los profesores, egresados y estudiantes de las facultades de ciencias agrarias, de las facultades de pedagogía o educación, de las escuelas normales y de las escuelas agrotécnicas; los extensionistas/promotores del desarrollo rural, los maestros de las escuelas fundamentales/primarias rurales, los secretarios municipales de agricultura, los secretarios municipales de educación y los ejecutivos de los gremios, no politizados ni "ideologizados", que representan a los pequeños, medianos y grandes productores rurales. El principal objetivo de sus conferencias es levantar el ego y la autoestima de estos nuevos "eficientizadores" de la agricultura, al demostrarles que en sus manos está el futuro de los agricultores de América Latina; y adicionalmente invitarlos a que asuman este extraordinario desafío, pero que lo hagan con profesionalismo, competencia, mística y vocación de servicio.
 

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PARA PENSAR

En 2008, las 300 cooperativas más grandes del mundo tuvieron un beneficio conjunto de 1,1 billones de dólares EEUU, comparable al producto interior bruto (PIB) de muchos países importantes.

FAO - 2012