ENTREVISTA DE EL TERRITORIO A PATRICIA OCAMPO, FUNDADORA DE UN SUEñO PARA MISIONES

1 de Abril, 2013

Entrevista de El Territorio a Patricia Ocampo, fundadora de Un Sueño para Misiones

Cara visible de Un Sueño para Misiones, la ONG que suma voluntades para crear bibliotecas en distintas localidades de la provincia, Patricia Ocampo es una activista social que afirma que la solidaridad es una forma de vida. Apuesta a “recuperar los valores, que tienen que ser nuestro norte”, y con la premisa de que “las injusticias no se negocian”, pide dejar de hablar de pobreza para dedicarse a erradicarla.
Los libros -sostiene- significan libertad y contribuyen a concientizar a las personas sobre sus derechos.

Cara visible de Un Sueño para Misiones, la ONG que suma voluntades para crear bibliotecas en distintas localidades de la provincia, Patricia Ocampo es una activista social que afirma que la solidaridad es una forma de vida. Apuesta a “recuperar los valores, que tienen que ser nuestro norte”, y con la premisa de que “las injusticias no se negocian”, pide dejar de hablar de pobreza para dedicarse a erradicarla.
Los libros -sostiene- significan libertad y contribuyen a concientizar a las personas sobre sus derechos.
 
¿Cómo comenzaste con la idea de ayudar a tanta gente que lo necesita?
 
Nació en el 2011. Cuando veíamos que la gente había perdido la credibilidad en la política, notábamos cuando caminábamos por los barrios que la gente estaba descreída de este sistema, y nosotros, ciudadanos, vecinos, decíamos “tenemos que hacer algo para que la gente recupere la esperanza”, de hecho nosotros creemos que la política es una buena herramienta, los que hacen mal las cosas son algunos políticos.
 
Comenzamos desde una ONG, nosotros desde la ONG cubrimos las necesidades donde la política no llega, y empezamos a trabajar con los vecinos, pero también viendo la necesidad, porque hoy todo el mundo vive en un mundo de consumismo, cada uno mira para sí mismo, y lo que queremos lograr es que la gente sea solidaria entre ellos para crecer como comunidad, no dándose la espalda, porque no existe crecer si no lo hacemos todos juntos, mirándonos, ya sea en las instituciones, en una comisión vecinal, junto al municipio, la escuela; es ahí donde crecemos como sociedad, no se puede crecer separado.
 
Comenzamos con Un Sueño para Misiones con este mensaje, que sí se pueden crear las cosas cuando los vecinos creen, cuando las comunidades creen en algo y le ponen fichas, nosotros decimos que la gente se activa para lograrlo. Por ejemplo, con las bibliotecas, que hasta ahora inauguramos trece en nuestra provincia, ponemos una fecha y esto motiva que la gente empiece a trabajar por ese sueño de tener una biblioteca, porque puede parecer una biblioteca más, pero para estos pueblos chiquititos es muy importante, no es un día más cuando la inauguramos, es un día importante para ellos. Entonces, todos se mueven para trabajar y eso hace que la gente se una; entienden que acceder a un libro es complicado, pero de esta manera tienen un espacio donde sus hijos pueden aprender, la misma familia se puede encontrar, porque siempre decimos que son lugares de encuentro, con la familia, con los vecinos, que es algo que nosotros percibimos que se ha perdido en muchos de los casos, y yo creo que nadie se realiza en una sociedad que no se realiza.
 
Hoy están muy latentes los casos de chicos que abandonan el colegio, que no tienen posibilidad de estudiar, y si esos chicos no se realizan, nosotros como sociedad no nos realizamos, porque ese chico no accede a la educación, no accede a un trabajo digno. Por eso nos activamos, porque queremos una provincia grande, realmente con igualdad, en dignidad, que todos tengan las mismas posibilidades, vemos chicos con mucha pobreza, donde falta el agua, donde no acceden a una casa digna; queremos mostrar que entre todos podemos cambiar eso, y cuando nosotros mostramos que los vecinos se unen y empiezan a trabajar, el Gobierno se suma, se tiene que sumar, porque estás haciendo un bien para la comunidad, lo que ellos tendrían que estar haciendo. Demostramos que si se quieren cambiar las cosas, se puede, hay que tener voluntad.
 
Se habrán encontrado con gente que no creía y cambió su forma de actuar.
 
De hecho, en este tiempo nos encontramos con gente que no veía posible realizar algo. Cuando vamos a los municipios o nos convocan, porque la mayoría de las bibliotecas nace de la idea de un vecino, y nosotros pedimos que articule con la Municipalidad, ese vecino primero te llama descreído, te dice “si un libro vale 90 pesos, imaginate mil libros”, pero cuando le contamos la esencia de dónde vienen los libros, de las campañas, de la gente de a pie, como ellos -nosotros las campañas más grandes las hacemos en Buenos Aires-, que es gente que todo el tiempo está contenta cuando le mostramos que se inaugura una biblioteca, que lo que donaron llega a esos lugares donde no existe nada, entonces le mostrás a esa gente que realmente cuando se propone algo lo puede lograr, pero cuando se une, con más razón lo puede lograr.
 
Generalmente no logramos cosas para nuestros barrios, nuestras ciudades, nuestra provincia, porque está cada uno en su problema, y no nos unimos para los fines comunes. Eso es lo que tenemos que recuperar, vivimos en un sistema en el que todo el tiempo nos dicen que para pertenecer, tener que tener tal cosa, tal ropa, tal auto, entonces vivimos todo el día trabajando, preocupándonos por nuestras cosas, y nos perdemos de vivir lo importante, que es poder mirar al otro, que es contribuir, acompañar al otro, compartir. Puedo asegurar que cuando te das cuenta, y a mí me ha pasado, que cuando hacés esto, realmente tenés un cambio en tu vida, porque notás que con un pequeño gesto modificamos la vida de las personas, mostrándoles que pueden lograr una vida digna, sus derechos.
 
Nos llenamos la boca hablando de los derechos humanos, y los derechos humanos son el acceso al agua potable, a una vivienda digna, a que los chicos estudien, a que puedan vestirse bien. Hablo mucho de lo social y de la gente más humilde porque creo que ahí es donde tenemos que estar, los que tenemos una actividad y creemos en lo que hacemos desde la gestión, tenemos que estar donde la gente nos necesita.
 
¿Les quedan cuentas pendientes en los lugares donde ya consiguieron conformar una biblioteca?
 
Es que nace una relación con la gente, y en muchos lugares después nos dicen que necesitan una computadora, o realizan actividades con los chicos, entonces nos piden útiles, juguetes. Nosotros en lo posible armamos las campañas, pedimos a la gente. Y de paso hacemos un llamado a los gobernantes, que se acerquen a esos espacios, que contribuyan con la gente, porque todo lo que hemos logrado es por la gente común, la gente de a pie. Si tenemos ayuda de nuestros funcionarios, pueden mejorar estos lugares donde los chicos pueden aprender, lograr una contención en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo.
 
¿Cómo es la vida de una activista social, cómo hacés para compaginar tiempos, cuánto le dedicás?
 
Yo lo tengo como forma de vida, no es que le dedique un determinado tiempo, porque, por ejemplo, me voy a hacer un trámite y me encuentro con una situación donde hay una injusticia, un chico descalzo, o una familia con un chico discapacitado que no tiene silla de ruedas; si yo voy caminando por la calle y veo eso, no puedo cerrar los ojos y decir “no, yo le dedico tal tiempo”. Uno lo lleva todos los días, es parte de uno. Además, cuando la gente te va conociendo por lo que hacés, la misma gente te busca, y dentro de eso hacemos lo que está a nuestro alcance, y logramos la mayoría de las cosas por la gente de a pie, mucha gente de Buenos Aires, de Rosario, también algunos famosos que nos ayudan.
 
Sí ordeno mis tiempos para hacer las actividades, porque somos un equipo, yo soy la cara visible, pero hay un grupo de gente que trabaja día a día para poder presente.
 
Nosotros sabemos que lo que hacemos es llevar una solución, como las bibliotecas para los pueblos, pero son decisiones de más arriba para que esto tenga continuidad, y es ahí donde pedimos que necesitan estos lugares apoyo, no Un Sueño para Misiones, la gente. Lo que hacemos es política, no partidaria, pero es política, es la coordinación de acciones para el bien común, y no entendemos cuando el que está en el cargo no se acerca a la gente; uno está en esto para estar cerca de la gente, y es imposible vivirlo de otra manera.
 
¿Han recibido alguna propuesta de sumarse a campañas proselitistas?
 
En lo personal pertenezco a un espacio, que es Nuevo Encuentro, pero nosotros diferenciamos lo que hacemos, Un Sueño para Misiones no tiene bandera, nuestra bandera es la gente. Hemos inaugurado bibliotecas con intendentes renovadores, con intendentes justicialistas, nos ha pedido ahora un muchacho que es radical. Yo puedo tener una alineación, pero a la hora de ayudar no miramos de qué partido es. Dentro del grupo cada uno tiene su corazoncito, hay de todo, pero cuando se trata de trabajar para la gente, en este espacio muchos encontraron un lugar para hacerlo.
 
¿Han tratado con gente que estaba descreída por haber tenido malas experiencias?
 
Cuando te acercás a la necesidad, la gente tiene miedo por lo que ha pasado. Cuento un caso concreto en Oberá: nos llamaron para que vayamos a ver la situación de Taty, una chica de 19 años discapacitada en una cama, viviendo en una casilla con la mamá y la hermana con cinco hijos; Taty llena de heridas porque no le podían comprar la cremita para curarla, no le podían comprar la silla postural que necesitaba; cuando voy a verla, le digo a la mamá que le vamos a hacer los trámites para la silla, y me dice “muchos pasaron y se llevaron los papeles, pero no volvieron más, ojalá que vos vuelvas”. Nosotros volvimos, y de hecho volvimos con la silla, pero claro, cuánto fue usada la gente, que la gente está descreída, cuánto se ha jugado con la necesidad, porque cuando me dice “muchos pasaron”, una persona que pasó y se llevó los papeles no puede no volver, ¿cómo hacés para llegar a tu casa y olvidarte de lo que viste? Incluso el diario El Territorio hizo una nota sobre Taty cuando estaban pidiendo la silla. Ahí la mamá recuperó la confianza, porque vio que volvimos. También hicimos un baño instalado porque tenía un baño de madera, pero todo por la gente.
 
Cuando ellos ven que hay alguien que les tiende una mano, vuelven a creer, pero es difícil. A los chicos del grupo les digo que uno tiene que saber de dónde vino la gente, cómo se crió, cómo se alimentó. No van a tener la misma visión que nosotros, porque en muchos casos fueron mamás desnutridas, hoy sus hijos son desnutridos. No saben que hay algo mejor, no saben que pueden reclamar, hay gente que no sabe sus derechos, y cuando le decís “vos tenés derecho a tener una vivienda digna, a tener agua potable, a que tu hijo vaya a la escuela”, te miran y no creen que ese sea su derecho. Es muy importante mostrarle a la gente sus derechos para que recupere la dignidad.
 
Hay muchas opiniones contrapuestas, ¿te afecta cuando leés que, por ejemplo, el pobre lo es porque quiere o porque no tiene voluntad?
 
Cuando escucho eso me genera mucha indignación, porque yo creo que nadie es pobre porque quiere, lamentablemente esta gente quedó fuera del sistema, se ha perdido el trabajo, que da dignidad. En muchos casos hoy sobreviven con un plan, que me parece perfecto como ayuda, pero no le damos las herramientas para que se desarrollen, para que se capaciten, no les estamos dando ese margen para que preparen y tengan otra visión.
 
Acá hay decisiones políticas que no se toman y hoy esta gente está en esta situación porque cuando hablamos de pobreza, en Misiones he escuchado que es una pobreza estructural, hay que terminar con eso; si hay pobreza, hoy tenemos que hacer algo para cambiarla, porque así venimos desde hace años diciendo que la pobreza es estructural, hay que hacer, hay que ponerse a trabajar, decir “no permito más que en mi provincia haya pobreza” y articular políticas para ello.
 
Hay algo que dijo (el expresidente de Brasil) Lula (Da Silva) y que me dejó mucho sentido, dijo que él gobernó como una madre; una madre ama a todos sus hijos por igual, pero está siempre más cerca del más débil, del más necesitado. Nuestros gobernantes tienen que estar cerca del que más lo necesita, porque si esa gente empieza a tener trabajo, a tener una mejor calidad de vida, a tener otra visión, todo crece, el resto mejora. Tal vez es más difícil, tal vez alguna vez me lo tendrían que explicar, pero me indigna cuando hablan de pobreza estructural, porque tengo 33 años y siempre se habló de pobreza en mi provincia; hay que dejar de hablar de pobreza y trabajar para que ya no haya.
 
¿Cuánto influyen las personas famosas que les dan una mano?
 
Influyen mucho. Lo que tiene la gente que nos ayuda a nosotros para juntar libros es que esa fuerza que a veces uno no encuentra en algunas personas dentro de nuestra provincia la encontrás afuera. Nosotros recibimos mucha ayuda de Buenos Aires, de Rosario, de gente que se levanta y va, y agarra su auto y lleva las donaciones; el Hogar Doctor Esteban Maradona en Buenos Aires está hace dos años trabajando con nosotros, recepcionan las cosas, arman campañas, pegan cartelitos, es un hogar de Formosa y está en Buenos Aires ayudando a Misiones, y eso a nosotros nos da mucha fuerza, porque cuando vos sabés que contás con esta gente... cuando vos vas ellos pegan carteles por las calles diciendo que están juntando libros para Misiones, hay escuelas en Buenos Aires que están haciendo campañas para libros, para alimentos, para abrigos, para ropa, y eso te da una fuerza tremenda, porque vos siempre que tenés que contar con el otro para estas cosas. Y por más que los que estamos en Misiones somos un grupo, trabajamos con fuerza, con ganas, somos personas, y entonces hay días en que nos bajoneamos cuando vemos determinadas injusticias que no tendrían que ser así, y decís “¿cómo hacer para cambiar todo esto?”, y sabemos que desde lo que estamos haciendo hoy es un aporte simplemente, es un apoyo para salir de lo que está pasando en el momento, no es un cambio profundo.
 
Esta gente que te escribe en Twitter “terminé de llevar cinco cajas de ropa”, “estamos ya embalando las cosas para ustedes”, esa es la gente que te motiva; con  ver que estas cosas le llegan a la gente y que nosotros somos sólo canales para que que le llegue a la gente más necesitada, ya está. El aporte que nosotros hacemos a nuestra sociedad es lo que nos hace felices. Yo tengo un hijo de 11 años, y cada uno en el grupo tiene hermanos, tiene familia, entonces no podés no hacer un aporte a la sociedad.
 
Si alguien te pregunta por qué libros, ¿qué le decís?
 
Para mí libro significa libertad, porque yo encontré libertad acercándome a los libros, estudiando. Yo vengo de una familia donde no se leía mucho, mis padres no podían comprar libros, entonces cuando yo me conecto con los libros, cuando comienzo la facultad, empiezo a darme cuenta de que a mí realmente me abrió la cabeza, me llevaba a otro mundo, me hacía volar la imaginación. Yo creo que cuando le doy un libro a un chico, ese libro puede modificarle la vida o no, pero puedo asegurar que lo deja pensando. Al hablar de libro hablás de educación, y por eso hablo de libertad, porque cuando nosotros logramos educarnos, somos libres para elegir, y si no estudiamos, en muchos de los casos se ve que se depende mucho de lo que otros piensan o que decidan por vos.
 
¿Qué le dirías a una persona que tenga ganas de hacer algo similar a lo que hacés vos?
 
Que crea que es posible, que se guíe por sus valores y que comience a hacer con lo que tenga, el resto viene, simplemente hay que tener fe y ponerse a caminar para lograrlo.
 
El perfil
 
Patricia Ocampo (33)
 
Nació el 26 de diciembre de 1979 en Oberá, está casada con Jorge y tiene un hijo de 11 años. Es responsable de Afsca en la zona Norte de Misiones.
 
Hija de Susana, que trabaja en el hospital de Oberá, y Mauricio, empleado municipal, los reconoce como inspiradores de su tarea: “Mis viejos trabajaban en la comisión vecinal para hacer la salita del barrio en que vivíamos, la guardería; esto de ser solidarios lo aprendí en mi familia”.
 
Estudia Ciencias Políticas.
 
La ecología es otra de sus preocupaciones.
 
Fuente: El Territorio. Por Mariano D. Bachiller

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