EL VOLUNTARIADO REGISTRó EN 2013 SU NIVEL MáS BAJO DESDE 1997

27 de Marzo, 2014

El voluntariado registró en 2013 su nivel más bajo desde 1997

De acuerdo con un estudio de TNS-Argentina, sólo el 13% de la población participó de este tipo de trabajos el año pasado; sin embargo, se ayuda de otras formas. Además, sólo dos de cada diez hicieron alguna donación de dinero a entidades sin fines de lucro durante 2013

Durante el último año, el número de argentinos que realizaron trabajo voluntario se redujo drásticamente y alcanzó su cifra más baja en 16 años: apenas el 13% de la población. Así se desprende de un estudio reciente que realizó la consultora TNS-Argentina, que mide la participación de la población en el voluntariado desde 1997.

Además, según el estudio, sólo dos de cada diez hicieron alguna donación de dinero a entidades sin fines de lucro durante 2013. No obstante, cuando se consultó acerca de quiénes tenían pensado enrolarse para ayudar a otros este año, el número ascendió al 31%. Además, el 28% manifestó que estaría dispuesto a donar dinero a alguna fundación sin fines de lucro dedicada a ayudar a los necesitados.

En 2002, en el momento de mayor crisis social, el involucramiento de los argentinos en tareas solidarias alcanzó su pico. Por eso, los especialistas se atreven a trazar una relación entre la percepción de crisis y la decisión de involucrarse para ayudar a otros.

"Se muestra entre los argentinos una predisposición a colaborar en el futuro como voluntarios o como donantes. Además, es importante tener en cuenta que las tareas voluntarias generan altos niveles de satisfacción personal y en general el voluntariado es concebido como gratificante y placentero. Esta concepción, sumada a la predisposición manifiesta en la sociedad, representa un importante potencial a ser explotado por las ONG y entidades sin fines de lucro", dice el informe.

Juan Carr, fundador de la Red Solidaria, considera que el número de personas que se definen a sí mismas como voluntarias no refleja necesariamente la complejidad del fenómeno. "Lo que yo veo es que los argentinos nos hemos vuelto una cultura solidaria y que esto va en crecimiento -dice-. Tal vez haya muchas personas que cuando les preguntan no se definen como voluntarios, porque no militan en ninguna organización. Sin embargo, son personas que retuitean la foto de una persona perdida, que ayudan a un chico de la calle, que son los primeros en donar alimentos o frazadas ante una catástrofe. El voluntariado dejó de ser la única forma de ayudar."

"Nuestros estudios históricos acerca del voluntariado muestran que esta actividad altruista pierde fuerza en nuestro país. Este descenso puede estar relacionado a una percepción positiva sobre el bienestar social, que se traslada a una falta de involucramiento por parte de la sociedad", dijeron los responsables del informe.

Quienes realizan tareas voluntarias dicen estar altamente satisfechos. Y los más entusiasmados a la hora de colaborar y donar son las mujeres, los adultos de 35 a 49, los sectores altos, los argentinos más educados y los habitantes del interior del país.

Durante el verano, personal de TNS Argentina entrevistó a 1012 mayores de 18 años en todas las provincias. Así pudo determinar que, hoy, cuatro de cada 10 voluntarios realizan este tipo de tareas semanalmente.

Según los investigadores, "la realización de tareas voluntarias crece de acuerdo con la mayor educación (el 25% entre los universitarios contra el 9% de quienes sólo cursaron el primario); el nivel socioeconómico (el 23% en los sectores altos contra el 15% de los medios y 12% de los bajos) y entre los adultos de 35 a 64 años (18%)".

También se observan diferencias de acuerdo con el lugar de residencia: aumenta en el Gran Buenos Aires y en el interior del país (14% frente al 7% en la Capital).

En cuanto a donaciones, se registra que dos de cada 10 argentinos (22%) declararon haber brindado ayuda con dinero durante el año pasado. La voluntad de donar crece según la edad (el 29% de las personas de entre 35 y 49 años contra el 11% de los jóvenes de 18 a 24 años), una mayor educación (el 32% de los universitarios contra el 19% de los primarios) y un mayor nivel socioeconómico (el 39% de los sectores altos contra el 20% de los bajos).

En general, el trabajo voluntario descendió levemente con respecto a la medición anterior (del 15 al 13%) y se ubicó cerca de 20 puntos porcentuales por debajo de su valor más alto, alcanzado en 2002.

Al analizar la tendencia se observa una estabilidad hacia fines de los años 90, seguida por una alta participación de la sociedad en el voluntariado durante el período 2000-2004, marcado por la crisis, y una baja sistemática en los últimos años.

En 2011, dos de cada 10 mujeres realizaban trabajo voluntario; proporción que descendió al 15% en 2012 y al 13% en enero pasado.

También ahora participaron menos los universitarios. Hace tres años su porcentaje en el voluntariado representaba el 34%, cifra que descendió al 27% en 2012 y al 25% en la actual medición.

Así también decreció la proporción de los habitantes que realizan tareas voluntarias en el interior del país, que en 2011 representaban el 25%; un año después, el 18%, y el año pasado, el 14%.

En cuanto a las edades, los adultos de 35 a 49 pasaron de 23% en 2011 a 18% en 2012 y 17% en 2013; el descenso fue abrupto también entre los más jóvenes, de 18 a 24 años, que pasaron del 24% en 2011 al 14% en 2012, y volvieron a descender siete puntos porcentuales hasta alcanzar en 2013 el 7%.

Desde el punto de vista socioeconómico los sectores altos tuvieron un leve repunte este año: pasaron del 29% en 2011 al 21% en 2012 y el 23% en 2013.

Entre los que donan su tiempo y energías para servicios varios, cuatro de cada 10 de ellos afirmaron que lo hacen una vez por semana y también otros cuatro de cada 10 dijeron que lo hacen ocasionalmente, al menos una vez por mes.

Las mujeres voluntarias sólo superan por cuatro puntos porcentuales a los varones (el 40% contra el 36% de los hombres). En cambio, la diferencia entre los mayores de 65 años y los más jóvenes es mayor: 61% contra 44%..

FUENTE: Por   | LA NACION

NEWSLETTER

Usted recibirá las últimas noticias, novedades y eventos en su correo electrónico.

Suscribirse

PARA PENSAR

En América latina, a pesar de ser poseedora de la
tercera parte de las aguas limpias del mundo, hay 50 millones de personas sin agua potable, y 119 millones sin instalaciones sanitarias apropiadas.

CEPAL, 2010