EL CLUB DE LOS ABRAZOS: LA PRIMAVERA ASISTE Y CONTIENE A LOS ABUELOS

15 de Julio, 2013

El club de los abrazos: La Primavera asiste y contiene a los abuelos

La mayoría está en situación de vulnerabilidad. Piden colaboración de la comunidad. “Yo no me canso de amar y sé que voy a morir, pero mi sueño es vivir. La vida es hermosa. Soñar es mi pasión porque hago cosas buenas para el mundo y para mí”, dice el poema que escribió Teresa en el club que dos décadas atrás, ella misma construyó con sus manos junto a otros abuelos.

“Yo no me canso de amar y sé que voy a morir, pero mi sueño es vivir. La vida es hermosa. Soñar es mi pasión porque hago cosas buenas para el mundo y para mí”, dice el poema que escribió Teresa en el club que dos décadas atrás, ella misma construyó con sus manos junto a otros abuelos.
 
Con un recibimiento cálido y afectivo, El Territorio llegó hasta el Club de Abuelos La Primavera ubicado en San Jorge, uno de los barrios más humildes de la zona sur de Posadas. 
 
En ese rincón de la ciudad, se escuchan historias tristes e injustas pero también esperanzadoras. Como Alfredo, otro abuelo, que espera la llegada de su hija; Pedrito que memoriza fechas patrias y María que dibuja y teje a pesar del parkinson. En ese lugar, ellos y ellas encuentran un abrazo sincero, una sonrisa cómplice y un plato de comida para seguir viviendo.
 
El 21 de septiembre este centro de la tercera edad cumple 21 años. El espacio se sostiene gracias al aporte de la Asociación Jardín de los Niños y actualmente asisten a 144 personas desde 32 a 90 años de edad, la mayoría en situación de vulnerabilidad.  
 
Allí se brinda el servicio de comedor de lunes a viernes; también festejan los cumpleaños, realizan talleres de pintura, tejido, teatro y costura, y organizan viajes. Todo se consigue a partir de las donaciones y las personas voluntarias.  
 
“El club significa muchas cosas. Es nuestro hogar, porque estoy más tiempo acá que en mi casa. Yo perdí a mi hija, pero acá recibo mucho cariño. Soy re feliz y no pienso dejar a mi club”, contó Teresa, quien fue una de las pioneras que logró levantar la primera casita de La Primavera con el aporte de todos los vecinos. 
 
Por su parte, las coordinadoras Lucía Ribero y Mabel Martínez asisten y contienen día a día a los abuelitos. “Vienen por necesidad. Nosotras tratamos de darle lo mejor de nosotras, todo lo que podemos, pero hay veces que no alcanza”. 
 
También, la presidenta de la comisión cooperadora, Gladis Viera, contó: “Ellos son abuelos re necesitados, no son los abuelos de otros clubes que tienen un sueldo bueno, todo lo contrario; tienen un pequeño recurso,  jubilaciones y otros no tienen nada”. 
Cuando llegó al club, dos décadas atrás, Gladis era la abuela más joven de todas, y en los últimos meses, superó un cáncer de mama. “Me gusta mucho todo lo que sea social, venir al club y compartir con los abuelos”, expresó.
 
Contención afectiva
 
Durante la charla, las coordinadoras recordaron la última noche de la navidad cuando un abuelito fue abandonado por su familia. “Son abuelos que vienen arrastrando heridas antiguas. Vienen acá porque van a tener el único mate o la única sonrisa del día. Y a veces ellos nos ayudan y nosotros a ellos. Es una gran familia”, contó Lucía, que trabaja hace trece años en el club. 
 
Sobre la situación de la comunidad que asiste al lugar, Lucía analizó: “Creo y no me equivoco que de todos los abuelos hay solo uno que puedo decir que tiene las necesidades básicas cubiertas. El cien por ciento tiene alguna necesidad. Ya sea la parte de atención a la salud, de ropa, comida, vivienda y en la mayoría de los casos, la contención de la familia no existe”.
 
Las personas que viven en el club esperan todos los días la visita de algún familiar. Especialmente, Alfredo que aguarda con ansias en la plaza la llegada de su hija. “Son abuelos que necesitan de la familia, por eso sería lindo que los jóvenes y otras personas se acerquen”, dijo Gladis. 
 
Y agregó: “Estamos pidiendo la colaboración de la gente, que se acerque a tomar un mate con los abuelos, o el que pueda venir a hacer una limpieza o reparar algo. Hay muchos profesionales que pueden donar su pequeño tiempo y hacer algo por los abuelos”. En este sentido, destacó que el Club de Leones es un grupo que siempre está presente. 
 
En promedio, el 20 por ciento  de los abuelos no cuenta con ningún tipo de ingreso económico. La mayoría tiene obra social Pami pero se encuentran con varios obstáculos para la asistencia. Otros tienen la pensión provincial o la jubilación. 
 
Por otro lado, Lucía contó que en los últimos años ampliaron el servicio de comedor para abuelos jóvenes. “Tenemos una comunidad de adultos mayores que se están muriendo por la edad y no se reponen. Los abuelos de ahora tienen entre 32 y 35 años”. Un dato que denota otra problemática: los embarazos en niñas a partir de los 11 o 12 años. 
 
A todo corazón
 
En el predio del club, hay seis monoambientes. Allí viven abuelos y pagan un servicio que incluye las cuatro comidas, atención de salud, limpieza y medicamentos. Con ese dinero, logran cubrir los sueldos de las coordinadoras. 
 
“Esto no es un asilo ni tampoco un geriátrico es un centro para la tercera edad. Uno de los requisitos es que sean autónomos, y que puedan manejarse solos”, aclaró Lucía.
Luego de veinte años de ausencia estatal, el club aguarda la entrega de 30 mil pesos por la aprobación de una ley para los clubes de abuelos, que le permitirá arreglar las instalaciones. 
 
A su vez, solicitaron ayuda para reparar y nivelar los pisos de los pasillos. “Eso es una bomba de tiempo para los abuelos porque se pueden caer”.
 
A los gastos diarios, se suma una deuda por el servicio de agua potable. En total, el club debe pagar cuatro mil pesos. Por eso, hoy realizarán un bingo solidario con el objetivo de saldar una parte de ese monto.
 
Por otro lado, los alimentos del comedor se obtienen a partir de las Naciones Unidas (PNUD) y los fines de semana la Municipalidad envía cincuenta raciones.   
 
A pesar de las adversidades, el equipo que trabaja en La Primavera se manifiesta orgulloso y feliz por los logros y el reconocimiento de la gente, sobre todo de la comunidad del barrio San Jorge. 
 
Fuente: El Territorio
 
 
 

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