DONAR LECHE HUMANA: CUANDO LAS MAMáS SALVAN VIDAS.

9 de Agosto, 2015

Donar leche humana: cuando las mamás salvan vidas.

De las nodrizas, a los bancos de leche. En Argentina, como en muchas partes del mundo, estas instituciones actúan como intermediarias entre mamás que desean donar y bebés que, por circunstancias particulares, están en situación de vulnerabilidad nutricional.

Hay un proverbio africano que dice: para criar a un niño hace falta una tribu entera. Para alimentar a un bebé no siempre hacen falta dos pechos (los de la madre biológica), a veces hacen falta más. Pechos solidarios que puedan estar presentes en circunstancias particulares y que se brinden a dar el alimento privilegiado que la naturaleza nos regala a los seres humanos durante los primeros meses de vida.

En el caso de los actuales bancos de leche humana, la propuesta es que no hay filiación biológica entre la mujer que da y el niño que recibe. Así, se arma una suerte de red de amor que extiende lazos más allá de los vínculos familiares. Esa leche que se comparte, es igualadora de oportunidades porque el sistema inmunológico de los bebés no se constituye de la misma manera con o sin ella, tampoco el desarrollo psicomotriz e intelectual. Los niños que nacen prematuros, que están en guarda, que perdieron a su mamá o sufren desnutrición, tienen garantizado, gracias a estos centros, el acceso a una alimentación adecuada que repercutirá en su salud de los años venideros. Así como nuestras ancestras repartían el cuidado en muchos brazos para que los de la parturienta no se cansaran, la donación de leche también hace de la alimentación de los bebés un tema de todos.

"Cuando operaron a mi bebé me tuve que sacar leche de más y a veces se desperdiciaba; entonces, me puse a pensar que quizá había otros chicos que la necesitaran. Averigüé en hospitales, pero no podía acercarme a llevar la leche y tampoco comprometerme a estar cuando ellos podían pasar a buscarla. Justo en ese momento, le dieron en guarda a una amiga mía un nene de cuatro meses que tenía problemas gastrointestinales, cólicos, patologías asociadas y no podía tomar leche de fórmula", cuenta Jorgelina, donante de leche. "Cuando empezó a tomar mi leche se mejoró rápido, la toleró muy bien. Para mí donar es un acto de amor inmenso. Este bebé no se pudo alimentar con la leche de su mamá porque lo abandonó ni bien nació, y a mí me hace muy feliz donar la mía. Muchas veces le hablo a mi bebé de su hermanito de leche, le cuento cosas sobre él y creo que también es una enseñanza sobre el compartir".

Como esta, hay muchas historias de donación con un resultado feliz para ambas partes. A las mamás les hace bien donar, porque cuanta más leche se produce, más se genera. Es una reproducción del amor en forma sustancia líquida.

Nodrizas o amas de leche

Según el historiador Felipe Pigna, las amas de leche (o de crianza) fueron, por siglos, un servicio muy solicitado. Algunas mujeres (negras, mulatas e italianas en la época de la colonia) ejercían este oficio por períodos y obtenían dinero a cambio del amamantamiento de hijos ajenos de mujeres, en general, de clase alta. Por supuesto, en aquel momento no había ninguna regulación ni intermediario, sino que la elección era arbitraria por parte de las familias que pagaban. Las características de una buena nodriza se calculaban en base a cuestiones banales, por ejemplo, la apariencia física: “La fortaleza de la postulante era clave. Mejillas rozagantes y algunos kilitos de más eran señales de buena salud”, cuenta el historiador en su artículo “Las nodrizas y la importancia de la leche materna en el pasado”.

Ya en el siglo XIX el ejercicio de la puericultura (especialización en nutrición de los recién nacidos y lactancia) se tomó con más seriedad. En 1914, en Buenos Aires, el Hospital Güemes empleaba a cuatro amas de leche para amamantar a niños internados. En este punto, el oficio comenzó a institucionalizarse y las nodrizas dejaron de estar a expensas de familias que no siempre las trataban del modo más agradecido (no dejaban de ser cuerpos en alquiler). Según cuenta Marcela Nari en su libro “Políticas de maternidad y maternalismo político”, en 1928 “se colocaban avisos en los periódicos solicitando amas de leche y se les pagaba una determinada suma de dinero por litro”. Pero las regulaciones estatales se pusieron un poco más controladoras al respecto de la lactancia durante los años que vinieron. Hacia 1938, por ejemplo, las autoridades sanitarias no permitían que las madres amamanten hijos ajenos sin previa autorización y mientras los hijos propios no hubieran cumplido los cinco meses.

Estos marcos regulatorios sobre los cuerpos femeninos –que siguen ocurriendo aun hoy en muchos ámbitos- fueron moneda corriente. En nombre de la higiene y la preservación de la salud, las normas no dejaban de estar teñidas por cierta moral que cerraba la alimentación al ámbito de lo familiar privado. Pasarían años, con feminismo en el medio, hasta que nos pudiéramos desembarazar de algunos lugares opresivos de “madre ideal” o de la “nodriza ideal”. Ahora sabemos, que lejos estamos las madres reales de cumplir al pie de la letra estos altos estándares de las buenas nodrizas. Y que, cuando no podemos dar el pecho, podemos recurrir a la generosidad desinteresada de otras mujeres. Los actuales bancos de leche son un ejemplo de esto.

¿Qué son los bancos de leche humana?

Los bancos de leche humana (BLH) son instituciones especializadas –en general dependientes de Hospitales- en las cuales se recolecta, clasifica, analiza, pasteuriza y luego distribuye la leche materna para aquellos bebés que no pueden alimentarse de la que producen sus propias madres. Son impulsados a nivel internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una estrategia para salvar vidas entre los más vulnerables: los recién nacidos y, en especial, los bebés prematuros. En el ámbito del Mercosur se trabaja para elaborar resoluciones que faciliten la labor de los bancos de leche en toda la región. Estos deben cumplir con condiciones determinadas y lograr una certificación para estar en funcionamiento.

Además de almacenar y recolectar el excedente de leche de madres que amamantan, los BLH asesoran frente dudas o dificultades con la lactancia, para que las mamás tengan un lugar donde recurrir en caso de dudas o para ser ayudadas a continuar con el proceso del amamantamiento cuando haya dificultades. En estos lugares hay personal especializado en bromatología, nutrición, pediatría y puericultura. Además del almacenamiento de la leche, donada, se llevan adelante investigaciones y actividades de desarrollo tecnológico, información y educación.

¿Cómo es donar leche materna?

 Hay requisitos que deben cumplir las mamás para donar leche: completar formularios, realizarse estudios previos y estar amamantando a un bebé menor de un año. Según especialistas del Hospital Sardá, pasado este período se modifica su composición en cuanto al valor calórico (disminuye). Es importante este punto porque la leche donada se utiliza principalmente en bebés prematuros que necesitan crecer y aumentar de peso, la leche debe contener los mejores nutrientes y calorías que se producen en esta primera etapa. También son beneficiarios de la leche aquellos con problemas gastrointestinales o de desnutrición, niños en guarda o que han perdido a sus mamás.

El proceso comprende en el inicio la extracción manual o con bomba, el transporte (en general una unidad puede pasar a retirar la leche por el domicilio de la donante); la selección, pasteurización y posterior almacenamiento.

Hoy, los bancos de leche permiten el retorno una circulación más libre de la leche materna, no mediada por el intercambio monetario. Si bien el Estado está presente como agente determinante de estándares de calidad, cada día se suman más profesionales que realizan su tarea de manera entregada y amorosa. Las donantes son voluntarias y altruistas. La responsabilidad por la nutrición de la infancia, al menos dentro de este circuito, le pertenece a toda la comunidad.

Más info:

Bancos de leche del país

Para donar leche, te podes comunicar con los siguientes bancos:

· En la Ciudad de Buenos Aires: Servicio de Alimentación del Hospital Materno Infantil “Ramón Sardá”, Esteban de Luca 2155 (Parque Patricios). Teléfono: 4943 5580/5028 (int. 7154) de lunes a viernes de 8hs a 14ha. Mail: blhsada@yahoo.com.ar.

· En Mendoza: se puede acudir al Banco de Leche Humana del Hospital Lagomaggiore, calle Timoteo Gordillo 100. Teléfono: (0261) 413-4751/2  de lunes a viernes de 8hs a 17:30hs. Mail: blh@bancodelechemendoza.com.ar. Web: www.bancodelechemendoza.com.ar.

· En La Plata, provincia de Buenos Aires: Banco de Leche de La Plata, calle 69 entre 115 y 116. Teléfono: (0221) 4251717 (int. 386). Mail: bancodelechelap-ta@gmail.com.

· En Resistencia, Chaco: el Banco de Leche del Hospital Perrando, en 9 de Julio 1100.

· En la ciudad de Córdoba: Banco del Leche del Hospital Materno Neonatal Dr. Ramón Carrillo, Av. Cardeñosa 2900. Mail: bancodelechecordoba@hotmail.com.

 

Fuente: http://www.treslineas.com.ar

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