CORREDORES SOLIDARIOS: 1 KILóMETRO 1 SONRISA

10 de Abril, 2016

Corredores solidarios: 1 kilómetro 1 sonrisa

Varios corredores aprovechan sus carreras para juntar donaciones que ayuden a personas, además de transmitir un mensaje de superación y de solidaridad. En este caso Sebastián Armenault organizó la prueba “1 kilómetro 1 sonrisa”.

Hace varios años que el running suma y suma adeptos. A su vez, hay otra pasión tanto más antigua que la que muchos argentinos tienen por correr: la de ayudar. Una que, de hecho, también puede desarrollarse mientras se transitan kilómetros y kilómetros sobre las zapatillas: varios corredores aprovechan sus carreras para juntar donaciones que ayuden a personas, además de transmitir un mensaje de superación y de solidaridad.

Correr y ayudar como un proyecto de vida

Un caso emblemático es el de Sebastián Armenault, quien tiene 48 años. Comenzó a correr con 40 años y hace 4 abandonó su puesto de Gerente Comercial en una empresa para embarcarse en un proyecto llamado “sa18”. El mismo consiste en que las empresas hagan aportes por cada kilómetro que él corra en las carreras de aventura.

Con su participación en ultramaratones, Sebastián quiere transmitir el mensaje de que “superarse es ganar”, de que  “no hay que ser campeón del mundo para ser campeón de tu proyecto”. Y también ayudar: “Una de las patas del proyecto es la solidaria. Mi carrera no termina cuando cruzo el arco de llegada. Mi podio es llevar a un abuelito un par de antojos recetados, recibir su abrazo y que me diga que hace 20 años no podía leer el diario. O llevarle el desayuno en un comedor a 50 chicos por seis meses”, cuenta Armenault, quien recientemente publicó el libro “Superarse es ganar” en el cual cuenta esta historia. “Ayudar es mi copa, lo que en los momentos más duros de la carrera me hace ir adelante”.

Su proyecto ya le permitió correr 190 kilómetros en el Himalaya y 250 en el Sahara, entre otros lugares de los siete continentes. “Al ser por kilómetros las donaciones, busco las más largas”, cuenta. Por ejemplo, la del mencionado desierto le permitió donar  3 desfibriladores, 3 electrocardiógrafos, 3 respiradores artificiales, 250 pares de anteojos, 150 pares de zapatillas y leche en polvo, todo por un valor de 50 mil dólares.

Para el 10 de abril organizó la prueba “1 kilómetro 1 sonrisa”,  en la cual todos pueden recorrer un kilómetro simbólico y comprar una remera que servirá para ayudar a la internación de Alejo, hijo de un amigo de esa ciudad. Y entre el 15 de abril y el 15 de mayo, realizará los 860 kilómetros del camino de Santiago de Compostela. Al finalizar los mismos entregará al Papa su libro con el objetivo de recaudar en el camino 10 sillas de ruedas, 10 camas ortopédicas, 10 andadores, 10 pares de muletas, 200 pares de anteojos recetados, 860 litros de agua, 860 kilos de leche en polvo, 860 kg de cereales, 860 libros, 1720 bolsas de cemento, entre otras cosas.

Podes conocer más del proyecto de Sebastián en www.sa18.com.ar y en la página de Facebook “sa18

Ultramaratones solidarias y efecto contagio

Por su parte, Gustavo Ismail también se aboca a las ultramaratones y, desde que incursionó hace 4 años en distancias largas, comenzó a meditar en el siguiente pensamiento: “Si expongo mi cuerpo para tanto sacrificio y desafío, que no solo sea un desafío deportivo personal sino que sea solidario y sirva para ayudar". Fue así que este analista en Sistemas oriundo de Madariaga comenzó a “vender” kilómetros en la previa de cada una de sus carreras.

Entre ellas se destaca la última de Mont Blanc, la más exigente de Europa por sus 169,5 kilómetros y por desarrollarse en las dificultades que proponen Los Alpes. Allí no solo completó la carrera, sino que recolectó 3 mil productos entre leche, cacao y galletitas, los cuales fueron destinados a un comedor de Madariaga y a otro de Mar del Plata, donde reside. “Entregar alimentos a chicos que padecen necesidades y recibir su cariño realmente no tiene precio Nos llena el alma hacer el bien”, confiesa Ismail. Y agrega: “En cuanto a lo deportivo también nos mejora porque no vamos solo a una competencia sino con todos los chicos y todos las "Madrinas y Padrinos" que adquirieron su kilómetros, algo que nos llena de energía”.

Precisamente, su movida en Mont Blanc, donde había participado una delegación argentina récord de 28 personas, llamó la atención de otros corredores, quienes, lejos de ser profesionales en la materia, fueron a consultar a Gustavo para poder emular su noble gesto. Uno de ellos fue Adrián Díaz, de Vivorata, provincia de Buenos Aires.

A Díaz, de 52 años, el anuncio de un ultramaratón de 87 kilómetros en la Costa Atlántica le pareció la oportunidad ideal para bajar de peso. Y, claro, también ayudar. “Gustavo venía de correr Mont Blanc y me encantó la idea de ayudar, así que me comuniqué con el comedor Amiguitos de Mar del Plata”, cuenta quien trabaja en el puerto de la ciudad balnearia y que en cinco meses bajó 15 kilos para participar del desafío. “El running está en auge y hay que aprovechar la tecnología”, agrega.

Juan Carlos Luna, de 38 años, corre desde hace 4 años y medio y desde la Patagonia Race de 2014 que junta donaciones en sus carreras. El año pasado ayudó a cinco merenderos y “ahora la movida es organizar con un grupo de amigos una competencia que permita juntar donaciones para un taller protegido de chicos con síndrome de Down y de capacidades diferentes”. A su vez, tanto Díaz como Luna se preparan para una carrera en Córdoba, en junio, también con el propósito de ayudar.

Dar alegría a otros, “el mejor premio”

Laura Gordiola, Berazategui y de 41 años, comenzó a correr cuando iba al secundario. Tenía 14 años cuando participó del medio maratón de Salta, “Brazos Abiertos”, también por una causa benéfica. Hace tres años se pasó a las carreras de aventura y en 2015 debutó en un ultramaratón. Ahora se prepara para correr en abril los 160 kilómetros de la Chile Ultra Fiord, donde por primera vez participará “vendiendo” sus kilómetros para que distintos comedores reciban donaciones.

“Ya que uno hace estas locuras está bueno que no solo queden kilómetros en nuestras piernas y en nuestro haber sino también que quede solidaridad para quienes más lo necesitan”, dice Laura, quien cree que también busca transmitir un mensaje de superación y de ayuda que trasciende al deporte. “Esta manera de ayudar tiene un potencial muy alto”, cree. Y asegura: “Ver reflejada alegría en los ojos de los demás es el mejor premio que se pueda dar”.

La travesía de Rossi por la Ruta 40

Rodolfo Rossi, de 40 años, cuenta con más experiencia como ultramartonista: comenzó con esta disciplina en 2003, aunque ya desde los 9 se dedicaba a correr.  Desde hacía años soñaba correr por la Ruta 40 y en 2015 se dio el gusto con el agregado de poder ayudar a otros chicos.

Fueron 113 días consecutivos en los cuales hizo casi 50 kilómetros diarios (5.516 en total). Un promedio de seis horas en cada jornada, intercaladas con noches en los que dormía en un motorhome que lo acompañaba o albergues y hospitales de distintas localidades.

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Además de difundir en escuelas un mensaje de superación, su esfuerzo fue de gran ayuda material: permitió juntar donaciones de empresas y de particulares, a partir de las cuales las fundaciones Ruta 4, DAD y San Andrés entregaron becas a distintos chicos.

“Pasamos por escuelitas que tenían agua caliente solo una vez a la semana, otros que no tenían ni libros, otros sin recursos para viajar a la escuela, sin zapatillas”, recordó Rossi, quien ya había corrido en dos ocasiones 24 horas seguidas en una cinta en Plaza de Mayo para juntar donaciones por kilómetros. “Creo que el deporte es un medio ideal para transmitir valores, como trabajo en equipo, constancia, perseverancia, actitud, pasión, los cuales se pueden trasladar en cualquier ámbito de la vida”, dice, a la vez que cree que el gran seguimiento que tienen las actividades deportivas las convierte en una gran vía para ayudar.

Fuente:http://www.clarin.com/

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PARA PENSAR

En el índice de transparencia presupuestaria para 2012, medido a nivel mundial, la Argentina se ubicó en el puesto 40 entre 100 países evaluados -diez posiciones menos que en el informe anterior-, con una calificación de 50 puntos sobre los 100 posibles.

International Budget Partnership (IBP), ONG con sede en Washington.