COMEDORES COMUNITARIOS: EL DíA A DíA DE MILES DE MISIONEROS.

17 de Noviembre, 2015

Comedores Comunitarios: el día a día de miles de misioneros.

Los comedores comunitarios en los distintos barrios de Posadas, Garupá y Candelaria aparecen para combatir una de las necesidades primarias de la sociedad; son lugares en los cuales “se mata el hambre”.

Los comedores comunitarios en los distintos barrios de Posadas, Garupá y Candelaria aparecen para combatir una de las necesidades primarias de la sociedad y afrontar los gastos en alimentos de cada grupo familiar. No es casualidad que en las zonas más pobres de las ciudades estén los Comedores Comunitarios, lugares en los cuales “se mata el hambre”. Esto es debido a las situaciones de precariedad alimentaria en la que viven día a día niños y niñas desde edades muy tempranas.

En estos espacios, las organizaciones de la sociedad civil (ONGs) buscan la implementación y ejecución de programas y políticas sociales, para combatir problemáticas causadas por las crisis de estos últimos años. Paralelamente, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, son entidades encargadas, entre sus principales tareas, de luchar contra  el hambre y la malnutrición.

El impulso personal.

A pesar de las ayudas económicas que ofrecen las Instituciones gubernamentales, tanto provinciales como nacionales, existen comedores que no son ayudados por programas sociales, pero continúan trabajando gracias al apoyo del sector privado por la única razón de alimentar a niños que no tienen qué comer en el día a día.

La mayoría estos comedores están encabezados por mujeres que empezaron alimentando a un puñado reducido de niños y ante el número creciente de comensales, decidieron hacer de esta ayuda una manera de vida. Los casos de Cristina (Comedor Doña Pila) en Candelaria y Norma (Comedor Esperanza) en la Chacra 158 de Villa Cabello en Posadas, son representativos. Mujeres de gran corazón que no bajan los brazos y todos los días trabajan para que niños y niñas dispongan por lo menos de una comida al día.

El comedor comunitario Esperanza hace 15 años se encuentra a cargo de la señora Norma. Allí se brinda atención a más 160 niños, jóvenes y adultos, ofreciéndoles merienda de lunes a viernes, a partir de las 17 horas. Además los sábados brinda el almuerzo, con mercaderías recibida de la municipalidad. Norma comenta que salen  a pedir: “vamos a lugares como California o grandes verdulerías. Ellos siempre tienen algo para colaborar, todo lo que hacemos lo hacemos porque nos gusta”.

Por su parte, el Comedor Doña Pila, que funciona hace cinco años, recibe la colaboración de personas particulares. Cristina es la fundadora y encargada del comedor; ella menciona que “es la única salida que tienen estos chicos y en algunos casos la única comida del día”. El comedor se encuentra en un pequeño galpón, donde está la cocina y el patio, parte de la propia casa de la encargada, cedida a los más necesitados. En Doña Pila, los miércoles, sábados y domingos, aproximadamente 150 chicos tienen la posibilidad de almorzar.

Cristina nunca se olvida de festejar el día del niño y las fiestas de fin de año, como una forma de mantener el espíritu y la alegría de esos chicos. “Es un trabajo de mucho esfuerzo, pero por el amor y la gran necesidad de estos niños el comedor funciona día a día con la solidaridad de personas de la zona”, aclara la fundadora.

 

El Estado ¿Presente?

“El Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, trabaja con tickets sociales”, explica Nelson Arzamendia, encargado del comedor Itaembe Mini. Dichos tickets no satisfacen todas las necesidades de las familias, porque el monto que reciben es bajo contemplando únicamente los almuerzos. Si bien estas familias cuentan con la asignación universal por hijo, una ayuda para cubrir necesidades básicas primarias, la suma no es suficiente para solventar desayunos o meriendas, tampoco elementos de limpieza para tener la cocina en condiciones.

De todos modos ante las necesidades que se viven en varios puntos de la ciudad de Posadas, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, se ofrece la alternativa en Itaembé Miní, Santa Rita y Miguel Lanús de concurrir a las cocinas centralizadas, donde las familias pueden retirar la comida. Matías, un papá que no tiene trabajo estable, concurre todo los días a retirar la comida de Miguel Lanús. Cuenta que “es de gran ayuda contar con la comida que sirven en el comedor porque tenemos la comida segura y es un gasto menos que tenemos en el día, para poder comprar otras cosas para la casa, porque mi trabajo es de changarín y gano poco”.

A diferencia de estas acciones que a nivel provincial se realizan a modo asistencial, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en conjunto con el PNUD, tienen como objetivo ayudar a la transformación de la política alimentaria desde una perspectiva de integración social, institucional y territorial, fortaleciendo a las organizaciones comunitarias, que brindan servicios alimentarios, mediante acciones que posibiliten aumentar su capacidad de gestión y mejorar la calidad y las condiciones en que desarrollan los servicios que ofrecen a sus comunidades.

Actualmente, 79 comedores en Posadas y 4 en Garupá, son beneficiados por este programa: reciben apoyo económico destinado a la compra de mercaderías y un monto de dinero para gastos administrativos. El programa tiene auditoría contable cada tres meses, proceso que transparenta la labor de las organizaciones y comedores.

Desde el Ministerio, una trabajadora Social comenta: “hacemos la supervisión de los comedores pero también apoyamos a las organizaciones que trabajan con los comedores. Nosotros hacemos transferencia de fondos, que son administrados por las organizaciones en bases a pautas bien claras desde el programa”. La funcionaria remarcó su papel en el control de los fondos otorgados, auditando los comedores para que cumplan con el menú, la mejora de los espacios físicos y los servicios. “Los comedores trabajan con nosotros desde el 2002. El programa vino a ser un refuerzo para comedores u ollas populares que ya existían”, aclara la trabajadora social.

El Comedores Nuestra Señora del Rosario, que funciona desde el año 2003 y se ubica en la chacra 96 de Posadas, es parte de este programa. Actualmente, concurren al lugar más de 100 niños menores de 5 años, y 50 niños mayores de 5. Siempre está colmado de pequeños y de personas que colaboran con la elaboración de las comidas. Zunilda Martínez, encargada del mismo explica que “el programa PNUD también provee dinero para la limpieza, gastos operativos y servicios administrativos, que es de gran ayuda porque el trabajo de la coordinación de estos espacios no resulta fácil, debido a la cantidad de personitas que transitan en este lugar”.

 

Por los niños, todo

Los comedores comunitarios ya sea con ayuda estatal o sin ella, funcionan igualmente con la misión de ayudar a niños de muy cortas edades, para que cuenten por lo menos con un plato de comida al día. Estos lugares son, en muchos casos, un espacio de refugio y contención tanto para los niños como para el grupo familiar, un lugar donde no existen requisitos para asistir sino el simple hecho de ayudar a los más necesitados.

Es así que todo va de la mano de la solidaridad, como pilar fundamental para que se lleve adelante este compromiso con la sociedad. Gracias a los referentes que tienen la voluntad de luchar y pensar en el otro, hoy los comedores siguen en pie, construyendo un futuro mejor para todos.

Es el claro ejemplo de Cristina y Norma, mujeres emprendedoras de la solidaridad, que luchan para que estos niños cuenten diariamente con un plato de comida en la mesa. También el caso de Zunilda que invierte sus días en el trabajo solidario para con los niños. Sin estas emprendedoras solidarias, no podrían concretarse estos programas destinados a espacios comunitarios.

 

Por: Sofía Galeano, Mónica Jardin, Pablo Lopez, Tamara Lopez (UNaM)

 

NEWSLETTER

Usted recibirá las últimas noticias, novedades y eventos en su correo electrónico.

Suscribirse

PARA PENSAR

El 33 por ciento de la población del mundo y el 50
por ciento de la de los países en desarrollo está constituido por niños y niñas. Son 2000 millones. La mayoría están en pobreza

Save The Children, 2010