AMéRICA LATINA: SIN EDUCACIóN PELIGRA EL CRECIMIENTO ECONóMICO

1 de Febrero, 2012

América Latina: sin educación peligra el crecimiento económico

Una idea se extiende con fuerza por América latina: la región vive un momento excepcional desde el punto de vista económico pero debe apostar por la educación para conseguir ser competitiva y prepararse para el futuro. El acceso a la escolaridad primaria ha mejorado pero resta mejorar el acceso y terminalidad secundaria, la calidad educativa y la educación técnica.

 

Existe, por lo tanto, un consenso generalizado sobre este tema: una mejor educación contribuirá al desarrollo económico, a la disminución de la pobreza y de la desigualdad.
 
La OCDE señaló en el informe PISA 2010 que América Latina ha mostrado mejoras en su nivel educativo, con Chile en el primer lugar, el 44, seguido por Uruguay en el 47 y México en el 48. Colombia, Brasil, Argentina y Perú se sitúan en el 52, 53, 58 y 63. Pero los retos en cuanto a calidad de la educación son aún enormes.
 
“Es la región que más ha avanzado en los últimos años. En educación primaria universal, en 2008 hay un 95% de cobertura, que es muy alto”, señaló a la AFP el director para América Latina de la UNESCO, Jorge Sequeira.
 
Sin embargo, casi 33 millones de niños siguen sin escolarizarse en la región, y 36 millones de adultos son analfabetos. A esto se unirían unos 73 millones de analfabetos funcionales.
 
Los retos se centran también en mejorar la calidad de la educación, ya que según el informe, incluso los países con mejores índices de la región, como Chile, están muy por debajo del aprovechamiento escolar en los países de la OCDE.
 
Además, es claro que el sano desarrollo de los países latinoamericanos depende de mejorar los estándares educativos. Es algo que destacaba recientemente Rafael Correa, quien afirmaba contundente: ”hablemos claro, estas cosas no nos gusta escuchar, pero engañándonos no vamos a resolver los problemas. Ecuador tiene una de las peores universidades de América del Sur, y si no resolvemos ese problema, no alcanzaremos el desarrollo”.
 
La última en referise a este tema ha sido la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que considera que el desarrollo brasileño depende de la educación, por lo que los programas para el área son “importantes y estratégicos para los jóvenes y su familia…Creo que la educación es la principal herramienta para la conquista de los sueños de cada persona y también para que Brasil continúe creciendo, distribuyendo renta y que sea un país de oportunidades para todos”.
 
Claramente, todos apuestan a apoyar la educación ya que contribuye a solucionar varios problemas.
 
Por ejemplo, el de la desigualdad social como destaca la misma Rousseff: “nada es más importantes que la educación cuando se trata de distribución de renta y de garantía en el futuro”.
 
Igualmente, Enrique Iglesias, secretario general de la SEGIB, concluye que si “se invierte en capital humano…es una forma importante de avanzar en la igualdad”.
 
Apostar por la educación supone asimismo mejorar la calidad del profesorado y acabar con muchos de sus privilegios, algo que ocurre en México donde el poder del sindicato de maestros ha impedido acometer tales reformas. Mejorar la calidad del profesorado es un reto del que es consciente Felipe Caderón: “asumamos los riesgos, México necesita coraje y determinación. Vayamos por la evaluación universal. Vayamos por la calidad educativa. No debemos deslumbrarnos ni quedarnos quietos o asombrados porque otros países tienen mayores avances educativos (…) alcancemos a esos países”.
 
En este punto coincide el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso para quien ”se pueden hacer muchas mejoras, pero lo fundamental es la relación alumno-profesor. Qué es lo que el maestro va a transmitir, y eso no lo resuelven los políticos. Hay que contar con gente que pueda propagar mucho más que conocimientos? que transmita una pasión”.
 
Además, Cardoso considera que “no hay una relación unívoca entre más plata y mejor educación. Siempre es mejor tener más fondos, pero lo importante es qué se hace con ellos. Una buena parte se los destina a los maestros y se va por clientelismo, porque hay docentes derivados a otras partes del sector público. Allí hay un despilfarro de los recursos humanos, porque no se ocupan de la enseñanza”.
 
Desde las instituciones regionales la apuesta es similar. El vicepresidente del sector privado y de operaciones del BID, Steven J. Puig, cree que los países de América Latina y el Caribe tienen “necesariamente” que mejorar e invertir más en la educación para poder ser competitivos.
 
Los expertos como Juan Carlos Barahona, profesor de Incae Business School, abundan en esta punto en una entrevista con AméricaEconomía.com: “invertir en educación, invertir en instituciones más profesionales e interconectadas, invertir más en investigación y desarrollo y tener una fuerte política social mientras continúan con la apertura comercial. Esto debe incluir un decidido apoyo al fomento de relaciones de colaboración y participación de los ingenieros, científicos y académicos locales en las redes globales de investigación y desarrollo”.
 
Se trata de un tema que autores como Andrés Oppenheimer han tomado como bandera propia en libros como “Basta de Historias” donde afirma que “hay tres razones fundamentales por las que los países asiáticos han reducido más la pobreza que los latinoamericanos: la educación, la educación y la educación. Los países asiáticos han estimulado una cultura de la educación de calidad —acentuando el rigor académico y la internacionalización de sus universidades— que les permite producir bienes cada vez más sofisticados que producen empleos cada vez mejor pagos, mientras que la mayoría de los países latinoamericanos se han concentrado en ampliar la cantidad de niños en la escuela, sin mayor preocupación por la excelencia académica”.
 
La región ha logrado importantes avances en educación (por ejemplo ha logrado la casi universalización del ingreso a educación primaria, 93% de los niños, que es finalizada por el 89.6% de los niños). Pero aún resta mucho por hacer tanto en cantidad (la secundaria solo es acabada por el 52.1%) como en calidad de las infraestructuras y los maestros.
 
Ese es el reto de la que algunos presidentes, como Juan Manuel Santos, consideran como “la decada de América latina”.
 
Fuente: INFOLATAM

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