REVISAN ESTRATEGIAS PARA REDUCIR EL TRABAJO INFANTIL

17 de Octubre, 2014

Revisan estrategias para reducir el trabajo infantil

En América latina se detuvo la mejora lograda durante varios años; alta vulnerabilidad en el empleo juvenil

LIMA, Perú.- Unos, por trabajar cuando no deberían; otros, por sufrir con frecuencia condiciones de fragilidad en sus empleos. Los chicos y los jóvenes son dos segmentos altamente vulnerables en el mundo laboral, según insistieron en señalar los especialistas en ambos temas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante la 18» Reunión Regional Americana del organismo, que se realiza en esta ciudad y que tendrá hoy su acto de cierre.
 
Los dos fenómenos están conectados entre sí, porque los niños que trabajan luego suelen tener serios problemas para insertarse de manera adecuada en un empleo. "Hay evidencia de que perpetúa el ciclo de la pobreza; en la mayoría de los casos los chicos que trabajan tienen su futuro laboral comprometido y están condenados a ser padres y madres de familias pobres", advirtió Guillermo Dema, especialista regional en trabajo infantil y empleo juvenil de la oficina de la OIT para América latina y el Caribe.
 
Una preocupación reflejada en esta reunión regional es que en los últimos años se frenaron las mejoras que se venían dando en materia de reducción del trabajo infantil. Según afirmaron en una charla con periodistas Dema y Elena Montobbio -coordinadora en la región del programa de eliminación del trabajo infantil-, se estima que en la región la tasa de chicos que trabajan es de 12,5%, con 168 millones de casos. La situación es algo más aliviada en los países del cono sur de los que hay datos (la Argentina, Brasil y Paraguay), donde el índice es de 5,5 por ciento.
 
Dema puntualizó que en los últimos años hubo inquietudes de algunos países, que se reunieron para analizar por qué no se está pudiendo avanzar más en el camino de reducir el trabajo infantil, aun cuando hubo años de crecimiento económico. Desde 1992, se estima que se ha logrado bajar el número de menores trabajadores en 7,5 millones de casos, pero luego el proceso se detuvo, e incluso entre 2008 y 2012 creció el número de quienes realizan trabajos con algún grado de peligrosidad.
 
La OIT tiene establecida la meta de erradicar las peores formas de este empleo (tareas en las que existen, por ejemplo, riesgos para la salud o directamente esclavitud) para 2016, pero ahora están en revisión las estrategias para ver si se podrá llegar a ese logro. El funcionario puntualizó que son cuatro los temas prioritarios en los que se tendría que trabajar: una descentralización de las políticas dirigidas (dijo que la Argentina, por ejemplo, adoptó ese camino), la transición de la escuela al trabajo, la niñez indígena y la niñez migrante.
 
Montobbio también se refirió a la necesidad de un análisis de las cadenas de valor por parte de las empresas, las que si bien no son empleadoras directas de niños en ellas éstos pueden trabajar en cosechas o actividades vinculadas a la producción de materias primas para la producción.
 
En el marco de esta reunión, 25 países firmaron una declaración para constituir una iniciativa de América latina "libre de trabajo infantil".
 
En el caso de los jóvenes, la vulnerabilidad laboral se refleja en cifras como la informada ayer por LA NACION, según las cuales mientras que el 46,8% del total de ocupados del país está en la informalidad, entre quienes tienen de 15 a 24 años el porcentaje se eleva al 61,6 por ciento. También el desempleo es bastante mayor. En el promedio de la región, la tasa juvenil es tres veces la del desempleo general. En el caso de la Argentina, según datos consignados en un informe de la OIT, cuatro de cada diez desocupados son jóvenes.
 
Según un informe del Ieral elaborado sobre la base de datos del Indec de 2013, en la Argentina hay un 52% de la población de entre 18 y 24 años que tiene algún problema laboral.Ya sea porque no estudian, no trabajan ni se proponen hacerlo, porque buscan empleo pero no consiguen o porque si bien logran insertarse están en puestos precarios y sin acceso a los derechos de la seguridad social. Se trata de unos 2,5 millones de jóvenes, según había informado ya LA NACION.
 
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

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PARA PENSAR

En el país el 25% de los jóvenes de entre 18 y 24 años (1 de cada 4) no trabaja ni estudia.

Informe Empleo y Desarrollo Social - Universidad Católica Argentina.